Tres años pasaron de la muerte del fiscal Alberto Nisman. Todas las miradas se centran en la causa por encubrimiento, abierta por la Sala I de la Cámara de Casación Penal, y por los resultados de las medidas adoptadas por el fiscal Eduardo Taiano, responsable de investigar si a Nisman murió o lo mataron.

El juez Ariel Lijo, a cargo del expediente por la denuncia de Nisman, retornó ésta semana de sus vacaciones con la idea de acelerar al máximo las medidas de prueba pedidas hace tres años por el fiscal Gerardo Pollicita.

Son 45 puntos que intentan desandar si el grupo encabezado por Luis D´Elia y Fernando Esteche configuraban lo que Nisman llamó una “diplomacia paralela” o se estuvo frente a un grupo que mantenía estrechos vínculos, financieros y políticos, con la comunidad iraní en Argentina y su Embajada, pero que no tenía una real influencia en las políticas del Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner.

Para los investigadores, sólo de las escuchas y las pruebas presentadas por Nisman, queda claro que tanto D´Elia como Esteche mantenían un alto grado de dependencia política con la Embajada iraní, que se traducía en financiamiento para la Agrupación Quebracho y la Agrupación Miles.

La denuncia fue, según la Justicia, el motivo de la muerte de Nisman. Así lo afirmó la Corte Suprema de Justicia cuando avaló el envío de la causa por la muerte del fiscal al fuero federal y lo confirmó la Sala I al reabrir la denuncia por encubrimiento.

muerte de nisman

Ambas causas soportan y soportarán una importante presión política: los funcionarios judiciales saben que no importa lo que decidan. Lo que se determine tendrá una parte que estará a favor y otra se opondrá con el mismo ímpetu. Taiano, por su parte, mantiene un estricto silencio. Sabe que las presiones de las querellas y la defensa de Diego Lagomarsino son parte de sus estrategias en el expediente al igual que las filtraciones a la prensa.

Desde que asumió la causa, delegada por el juez Julián Ercolini, el mismo que proceso a Fernández de Kirchner, tomó varias medidas, muchas de ellas pedidas por las querellas. Denunció al entonces Secretario de Seguridad Sergio Berni y a la ya jubilada fiscal Viviana Fein por irregularidades en la escena del crimen.

Además Taiano encomendó, por pedido de la querella, a la Gendarmería que forme una junta interdisciplinaria para determinar varios aspectos aún no resueltos en la causa. La junta deberá definir de manera científica si Nisman se mató o lo mataron.

Más allá de que ya se expresó en la causa la Junta Médica, donde la mayoría de los miembros, excepto los peritos de la querella, señalaron que “no hubo una tercera persona en la escena del crimen”, lo que avalaba la teoría del suicidio.

Las conclusiones de la Junta Médica, no fueron suficientes para Arroyo Salgado, y en el mismo sentido se manifestó Taiano. Las dudas en torno a la data de muerte es uno de los puntos más controvertidos: la investigación de Fein señalaba que Nisman murió entre la mañana y mediodía del domingo. Pero para Arroyo Salgado su deceso se produjo la tarde del sábado, lo que pone al informático Diego Lagomarsino en el centro de la escena.

Nota de redacción: Esta nota la publicamos el año pasado, 365 dias después no hubo cambios ni se apreso a los culpables. 

 

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