El diario El País (de España) descubrió que el actual subsecretario general de la presidencia, Valentín Diaz Gilligan, figura con una cuenta off shore en Andorra, en la Banca Privada de Andorra.

Valentin Diaz Gilligan es vocal de River Plate, y la empresa que dirigía tiene domicilio en Inglaterra, pero es manejada desde Panamá por una empresa conocida como Nashville Nord Inc.

Durante el año 2014 paso de ser asesor político del gobierno de la Ciudad de Macri, a quien le facturaba como monotributista, a tener a cargo la promoción turística de la Ciudad, sin haber declarado la cuenta off shore.

Díaz Gilligan sostiene que el dinero no era suyo y que fue accionista y director de Line Action por hacerle un favor a un amigo. “Francisco Casal tenía problemas en su país y me pidió el favor. Tenía un juicio con el fisco que ganó y no podía figurar. Confiaba en él. La plata nunca fue mía. Además, yo no ejercía entonces cargo público. Era asesor y facturaba como autónomo”, indica el subsecretario de Mauricio Macri en conversación telefónica.

El dirigente explica así porqué salió de la empresa en 2014: “Pedí que me sacaran. No me parecía bien continuar, ya ocupaba un cargo político. Tenía una exposición pública, no quería estar en una sociedad donde no tenía ningún control. No había incompatibilidad, no era ilegal, pero era una actividad que, además, no me generaba ningún ingreso”.

Díaz Gilligan vendió Line Action el 3 de noviembre de 2014, once meses después de desembarcar en el Gobierno de la ciudad de Buenos Aires. “Creí que había cesado en julio de 2014”, justifica. El dirigente abandonó entonces su puesto de director de La Mercantil, pero volvió a ocupar el mismo cargo horas después, según el registro mercantil de Reino Unido.

El subsecretario de Macri afirma desconocer este detalle. Y niega que supiera que el cien por cien de esta sociedad pertenecía a una mercantil panameña, cuyos dueños son un misterio.

Cada piedra que se mueve, aparece un funcionario con acciones de evasión impositiva y operaciones poco claras con respecto al manejo de sus dineros. Igual que con el Kichnerismo, todos dicen ser inocentes. 

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