Impulsado por la inestabilidad en los mercados externos, el riesgo país volvió a niveles que no veía desde septiembre del año pasado. Desde el lunes 29 de enero, cuando empezó la corrección bursátil a nivel mundial, el indicador ganó 18 unidades y ayer cerró en 394 puntos. En lo que va del año, el índice ya trepó 47 puntos.

El riesgo país mide el spread adicional que paga un emisor soberano por encima de la tasa libre de riego norteamericana. Como consecuencia de la volatilidad en los mercados internacionales, el indicador argentino se acercó nuevamente a los 400 puntos, una marca que había perforado el 11 de septiembre pasado.

“El riego país local sufrió mucho porque, al ser más riesgoso que el resto, cuando hay una corrección se vende con más fuerza. La tasa norteamericana a 10 años está entre 2,75% y 2,85% y puede seguir subiendo en el mediano plazo. En ese caso, el costo de financiamiento argentino va a depender de la capacidad del país para solucionar sus propios problemas”, indicó Martín Saud, senior trader de Balanz Capital.

Para Diego Martínez Burzaco, director de MB inversiones, el encarecimiento del fondeo para los emisores locales ya había comenzado el mes pasado y se profundizó en los primeros días de febrero, como consecuencia de la corrección en los mercados internacionales. “El aumento del riesgo país ya había empezado en enero, aun con los mercados en alza. A partir de la conferencia de prensa del 28 de diciembre, el inversor extranjero empezó a dudar de algunas metas del Gobierno y de la independencia del Banco Central. Por eso, los bonos medidos en dólares empezaron a subir sus rendimientos, junto con el alza de la tasa norteamericana a 10 años y el riesgo país. De hecho, mientras el promedio de la región bajaba su riesgo, Argentina lo subía. En febrero, con esta caída fuerte en los mercados, el fenómeno se profundizó”, sostuvo.

Saud también hizo referencia a la baja de los títulos de origen argentino. “Los bonos cayeron bastante empujados más que nada por la coyuntura mundial. Subió mucho la tasa en Estados Unidos y Argentina acompañó la tendencia. Creo que los niveles actuales ya empiezan a ser atractivos para cargar órdenes de compra de bonos. Me parece que puede ser un buen punto para una primera compra de títulos locales”, analizó.

Con respecto a la renta variable, los especialistas afirmaron que el impacto de la corrección internacional en las acciones no fue tan importante. De hecho, el Merval parece haber marcado un piso en las últimas ruedas. “La zona de los 29.500 o 30.000 puntos es importante en cuanto al soporte. Esto es un baño de realidad: hubo un exceso de optimismo tanto en la bolsa local como en las internacionales, sobre todo en empresas que no están trayendo buenos resultados en sus balances. Los que están hace 2 o 3 años en el mercado prácticamente no han visto correcciones de este tipo. Esto les sirve como experiencia y para pensar en la estrategia de inversión en el mediano plazo”, explicó Martínez Burzaco.

Por su parte, Lucas Gardiner, director de Portfolio Personal, consideró que la baja podría seguir un poco más, aunque no mucho, y afirmó: “Lo que asusta o incomoda es justamente es el movimiento tan grande. Pero no nos olvidemos que en septiembre estábamos hablando de un Merval para marzo de 30.000 o 31.000 puntos y ayer, aun con la caída, cerró arriba de los 31.000. Por ahí cuesta recordar que hay papeles que, aun con la baja, cierran con muy buenos rendimientos”.

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