Luis Barrionuevo dará esta semana un nuevo zarpazo para fortalecer su esquema político y sindical, mientras espera asentarse como interventor del PJ. El gastronómico motoriza hoy un intento por quedar al mando de las 62 Organizaciones, el denominado “brazo político del movimiento obrero”, con ayuda de Hugo Moyano.

Sin estar presentes, ambos dirigentes serán los gestores de un encuentro que promete convocar a medio centenar de gremios para “normalizar” el sello y arrebatárselo a los herederos del fallecido Gerónimo Venegas.

La maniobra es consistente con el apartamiento del gastronómico y el camionero de la reestructuración de la CGT a instancias de los líderes de los grandes gremios tradicionales. En caso de prosperar la conquista de las 62 Organizaciones, Barrionuevo prevé aplicar sinergia entre ese polo sindical y la estructura del Partido Justicialista para ganar protagonismo con vistas a las elecciones del año que viene.

La cita será desde las 16 en Avenida La Plata 754, la sede porteña de la Asociación Obrera Textil. Allí se reunirá un conglomerado ecléctico de dirigentes alineados, a grandes rasgos, con Barrionuevo y Moyano. Más allá de esas pertenencias primarias irán gremialistas disconformes con las negociaciones encaradas por los sectores de los “gordos” de los grandes sindicatos de servicios y los “independientes” de buen diálogo con el Gobierno para reestructurar la CGT bajo un nuevo mandato, y que cuentan con el aval de quienes en la actualidad reivindican la jefatura de las 62 Organizaciones.

Lo que hasta hace una semana parecía una convocatoria marginal multiplicó su volumen político a partir del encumbramiento del gatronómico en la intervención del PJ por disposición de la jueza federal con competencia electoral María Servini. En tanto que el involucramiento de Moyano quedará cristalizado con la presencia de Octavio Argüello, exdiputado nacional y dirigente camionero que fue una pieza fundamental en el armado del partido por la Cultura, la Educación y el Trabajo bajo el paraguas del sindicato de choferes.

“No queremos más unas 62 Organizaciones pintada de amarillo. Queremos recuperarla para los trabajadores”, le dijo anoche a este diario Argüello.

Se refirió así a la actual conducción que se declama a cargo del sello, que tiene como secretario general a Ramón Ayala, reemplazante de Venegas en la Uatre, y a quien acompañan otros dirigentes como José Ibarra (conductores de taxis), Oscar Mangone (empleados del gas), Antonio Cassia, Guillermo Pereyra (ambos petroleros) y Juan Miguel “Cacho” García (estacioneros del interior), entre otros.

Esa conducción se reconoce como la más oficialista entre los grupos internos de la CGT. Incluso del mismo sector surgió buena parte de la comitiva que a fin de febrero acompañó al ministro de Trabajo, Jorge Triaca, a varios destinos europeos con el alegado propósito de tomar contacto directo con experiencias de consejos económicos y sociales del viejo continente. También es el espacio que no puso reparo alguno al tope de 15% ideado por la administración de Mauricio Macri para las negociaciones salariales de este año.

El intento de cooptación de las 62 Organizaciones por parte de Barrionuevo comenzó semanas atrás con un encuentro modesto en el gremio de Recibidores de Granos (Urgara) del que participaron, además de Argüello, tres dirigentes que poco antes habían resuelto su salida del sello ultraoficialista: Horacio Valdez (obreros de la industria del vidrio, Soiva), Marcelo Peretta (farmacéuticos) y Marcelo Pariente (motoqueros).

Días después Valdez cobraría protagonismo con su firma estampada en la denuncia que tomó Servini para disponer la intervención del PJ. Esa presentación había sido suscripta también por Carlos Acuña, triunviro de la CGT y jefe del gremio de estaciones de servicio, y Oscar Rojas (empleados de maestranza), todos ellos fieles colaboradores de Barrionuevo. “Esto es la muerte súbita del kirchnerismo”, se entusiasmó ayer Valdez al referirse a la intervención a cargo del gastronómico, consultado por Radio Cooperativa.

Las acciones coordinadas entre el gastronómico y el camionero son un dato sobresaliente de la actual coyuntura política y sindical. Ambos, protagonistas de una historia común siempre signada por alianzas, desconfianzas y traiciones, habían tenido una última confrontación el 21 de febrero pasado cuando Barrionuevo abandonó a Moyano en el acto que protagonizó en la avenida 9 de Julio. Desde entonces, sin embargo, sus caminos volvieron a cruzarse en la interna de la CGT en la que coinciden en una consigna: “no entregarla a los ‘gordos’”.

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