Por Sergio D. Dezorzi.  Las situaciones que generan los aumentos de tarifas de los servicios de luz, gas y agua, sumado al incontrolable déficit fiscal e inflación, producen en la sociedad descontento, inseguridad e incertidumbre con respecto a su futuro.

Si bien se debe tener en claro de dónde venimos y, cuál era la realidad energética de la Argentina, el impacto de las tarifas en el ciudadano es preocupante, es alarmante y en algunos casos es escandaloso.

Realmente estamos en un problema, con un gobierno que tiene la mirada en favorecer a las empresas prestadoras de servicios, cuando en realidad producto de la crisis, debería regular la relación entre los poderosos y los que menos tienen; sin embargo han hecho caso omiso a los reclamos y, confirman su posición. ¡¡¡Hay que pagar!!!

El Gobierno anterior, tuvo una política muy particular en materia energética. Mientras atendía una parte de los costos de producción a través de subsidios, mantenía al límite de la supervivencia a las compañías de servicios públicos, que por la demora en la recomposición de sus ingresos no podían afrontar los gastos que implicaba su operación, ante la falta de recursos, las empresas disminuyeron al mínimo sus inversiones, produciendo un colapso energético sin precedentes.

El Gobierno actual, tras las recomposición de tarifas que propuso la gestión de Mauricio Macri, planificadas desde el 2016 hasta el 2019, espera que las empresas recuperen la ecuación económico financiara que les dé previsibilidad, aumenten las inversiones y mejoren los servicio.

La conclusión es que, los que antes impactaban en el estado y la gente no lo sentía, hoy impacta en el pueblo y las tarifas dejan estupefactos a los ciudadanos, ante la insensibilidad de las facturas que reciben.

Mientras esto ocurre, los Gobiernos nacionales, provinciales y municipales se miran de reojo y debaten sobre quién debe ceder para que el escandaloso ajuste no impacte en los bolsillos de la gente.

Cuesta creer que después de semejantes aumentos producidos, cuyos efectos son los impuestos que cobran vía facturas, más el recargo que le hacen al precio por el cual compran las empresas estatales distribuidoras de energía a la nación y el que aplican sobre los usuarios, quieran salir, indemnes o con saldo a favor de semejantes dislates, cuando no quieren mostrar la gran renta asegurada a los actores principales en la matriz energética.
Mientras todo esto ocurre, se debate y se discute; nos damos cuenta que hoy se está blanqueando lo que ha venido sucediendo durante años, de una manera u otra es que, nos han hurtado con impuestos y tazas encubiertas en las Facturas que recibimos, y la verdad que nunca se dijo nada, total estábamos subsidiados y, caímos en la trampa.

Lo lamentable que somos nosotros y solamente nosotros el Pueblo, el que siempre cae en la Trampa.

Que nos queda? A nosotros como ciudadanos, solo el ahorro de energía permitirá aminorar el impacto porque los costos fijos de abastecimiento, tienen que ser pagados independientemente del consumo que cada hogar realice durante el mes.

Con la llegada de las bajas temperaturas, la demanda de energía se dispara por la necesidad de los usuarios de calefaccionar sus hogares y elaborar comidas y bebidas calientes, por lo que el costo de vida crece en paralelo, mientras el Gobierno continúa reduciendo subsidios.

Pero el problema es más grave aún, porque la gente no se puede quedar sin la luz, sin el gas o sin el agua, por lo cual Don Pueblo pagara a través de: como pueda, cuotas, créditos o financiación con tarjetas de créditos, esto sin dudas, producirá algo inevitable e inexorable, “se retraerá el consumo”, ante esta realidad, sería importante y tal vez lo más importante es que el Gobierno explique, que pasara y, cual es el plan de salvataje con: ¿El pequeño y mediano comercio?; ¿Con las Pymes?; ¿Con las economías regionales?; y por sobre todas las cosas, ¿Con el ciudadano?.

Es necesario que pospongan las modificaciones de la Tarifa Social por dos bimestre y las apliquen en los dos últimos de 2018, pero en forma progresiva.

Es necesario continuar corrigiendo las distorsiones remanentes en la estructura tarifaria y, conseguir prorratear la tarifa para amortiguar el impacto en la temporada invernal y proteger al sector productivo y a los consumidores finales.

Los argentinos hemos sufrido muchos desencuentros y decepciones, como Gobierno no profundicen las heridas de la sociedad, no pierdan lo logrado, ante la crisis es necesario actuar con sensibilidad, coherencia y por sobre todas las cosas con sentido común, el pueblo no tiene la culpa que Uds. no puedan resolver la inflación y el déficit fiscal, por lo cual actúen en consecuencia, pero no a costa de los de siempre.

RADICALIZANDO LA UCR – TRABAJANDO PARA VOLVER

Sergio DeZorzi es un dirigente radical muy destacado de la provincia de Entre Rios.

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