La crisis financiera mundial del mes del 2008 dio lugar a un crash bursátil histórico. Se convirtió especialmente visible con la quiebra, fusión o rescate de varias entidades financieras importantes en los Estados Unidos.  Las causas subyacentes a la crisis de 2008 fueron la inestabilidad financiera de los principales bancos de inversión, empresas de seguros y entidades hipotecarias, como consecuencia de la crisis de hipotecas subprime surgida en Estados Unidos.

Avanza la securitización de los créditos UVA y los bancos se preparan para recuperar liquidez a través del traspaso de las hipotecas que indexan por UVA y “paquetizarlas” en fideicomisos que les permitan venderlas en el mercado. Las entidades buscan así disminuir el riesgo de incobrabilidad de las hipotecas a largo plazo y también mejorar la situación de sus balances a corto. En el mercado ya descuentan que la Anses y las aseguradoras podrían ser las receptoras de las emisiones de Obligaciones Negociables, Valores Fiduciarios y Cuotapartes de Fondos Comunes de Inversión que la Comisión Nacional de Valores (CNV) ya autorizó a operar.

Los bancos ultiman detalles para empezar a ofrecer estos productos a partir del segundo semestre, una vez que esté sancionada la nueva ley de mercado de capitales en Diputados.

Aversión al riesgo.

Eso parece ser lo primero en que piensan los bancos en un escenario de aumento de precios superior al 20% para 2018, a costa incluso de perder utilidades con los préstamos UVA. Y es que con salarios que podrían otra vez quedar por abajo de la inflación este año, ya que en promedio las paritarias no superarían el 15%, analistas de riesgo de algunos bancos empezaron a hacer gestiones para sacarse de encima activos que podrían traerle en un futuro problemas. La herramienta, afirman en el mercado, serían los Fondos Comunes de Inversión, ya que no solo permite solucionar a los bancos el descalce de plazos entre los créditos UVAs (que pueden tener mas de 30 años de plazo) y los depósitos indexados que tiene un plazo de 180 días.

Lo cierto es que ahora la jugada sería doble, ya que los bancos no solo habrían logrado una transferencia del riesgo inflacionario del prestamista (banco), al prestatario (cliente) a través de la indexación vía UVA, sino que ahora trasladarían el riesgo de incobrabilidad al inversor que adquiera los FCI que tenga dentro ON o cuotapartes UVA.

En tanto, para quien haya adquirido un crédito UVA, la tormenta perfecta se daría si su salario real tiende a la baja y la propiedad por la que esta pagando el crédito pierde valor. “Eso seria un gran problema” afirmó el analista financiero Christian Buteler a BAE Negocios, “porque lo que pasaría es que en caso de que no se pueda pagar el crédito, el precio de la propiedad no llegaría a saldar la totalidad de la deuda”. En rigor, Buteler señala que “el tema no son los créditos UVA por si mismos, sino la inflación y el atraso cambiario, ya que para que el modelo sea sustentable con este precio del dólar los salarios deben seguir tendiendo a la baja”. El analista destaca también que si bien estamos muy lejos de tener una crisis sistémica por las hipotecas, “los UVA pueden convertirse en activos tóxicos”. La hipótesis de Buteler cobra valor si se toma en cuenta lo que también señala el economista de la Universidad Di Tella (UTDT) Juan Jose Cruces, quien afirma que los precios de las propiedades están en su máximo histórico – medidos en pesos ajustados por inflación- y que la sobrevaluación de las propiedades podría estar en el orden del 30 por ciento.

via BAE

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