Los industriales alertaron por la presión que generarán en los costos los nuevos tarifazos en energía y logística, y lamentaron que esa medida ayudará a profundizar la grieta en el rubro fabril entre el grupo reducido de sectores que muestran una dinámica positiva de producción ante el amesetamiento y contracción de los varios rubros manufactureros. Para evitar ese escenario, algunos empresarios buscarán imponer en la agenda económica una tarifa preferencial para la industria, con especial énfasis en las economías regionales.

“Es necesario considerar un esquema tarifario especial para la industria que logre equilibrar las medidas graduales, que beneficiarán a las empresas en el mediano y largo plazo, y los aumentos que impactan en el día a día y que dejan a las fábricas con rentabilidades casi nulas y en serios problemas de funcionamiento, en especial a las que están en las economías regionales”, afirmó José Urtubey.

El malestar creciente en el interior de la UIA revivió por el contexto de las nuevas tarifas anunciadas por el Gobierno, pero también por la “ausencia de un plan industrial”, sensación que circula entre los empresarios del sector y que se vio reflejado en los números que el Centro de Economía Política Argentina (CEPA), en donde quedó demostrado que “la industria ha sido una de las ramas más perjudicadas por las políticas económicas impulsadas”.

“Pasó de representar 16,9% del total del Valor Agregado Bruto (VAB) en promedio en el 2015 a representar sólo 15,4% del total del VAB en el 2017. Es decir, en sólo dos años la participación porcentual de la industria en el conjunto del valor bruto agregado por la economía cayó 1,5%. El tridente representado, por el aumento de tarifas, aumento de las importaciones y caída del consumo interno fue letal para este sector, al que habría que sumarle el costo de financiamiento”, destacó el informe.

El mayor peso de la crisis “recayó sobre el sector Pymes” por su especial dependencia del mercado interno. “En promedio, desde 1996 a la fecha, el sector representa el 21% del empleo registrado privado”, enfatizó el CEPA.

El aumento de las tarifas energéticas y el impacto en los costos logísticos generó alarma entre las industrias, que prevén un crecimiento de los costos, traslados “involuntarios” a precios y un consecuente achicamiento del mercado interno a partir de una profundización de la caída del consumo.

Un caso testigo muestra el cambio de época para la producción de zapatos: una pyme de 50 empleados tenía hace dos años un costo en energía eléctrica de $ 0,60 centavos por cada par de zapatos de los 10.000 que producía en el mes; en la actualidad, mientras que se redujo el aparado un 20% (8.000), el peso de la electricidad que lleva cada par es de $ 5. “El costo de la luz es muy preocupante porque hay empresas que están jaqueadas por la importación y les cuesta mucho pagar estas tarifas”, alertó uno de los referentes del sector.

Si bien la UIA encaró una serie de análisis particulares, a partir del trabajo de las mesas sectoriales que organizó el Gobierno y que encabeza el jefe de asesores del Ministerio de Producción, Martín Etchegoyen, la problemática de la energía, los costos financieros, la presión impositiva y los aumentos en logística se encaminan a ser conflictos que “deben ser solucionados por la macroeconomía”, aclaró otro líder de la mesa chica de la entidad.

Ayer hubo contactos entre dirigentes de distintos sectores, no sólo aquellos electro-intensivos, sino también los que recibirán el impacto de las nuevas tarifas. Uno de los puntos que más preocupa es la situación de las economías regionales, que pugnan por reponerse de la caída de las expectativas de inversión que generó el anuncio de la caída a mediano plazo del decreto 814, que favorece con reducción de cargas impositivas a las industrias del interior del país.

VIA: BAENEGOCIOS.COM

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