“El futuro ya llegó, el 22 de agosto vamos por una CGT que defienda los derechos de los trabajadores”. Con esa frase y una foto Pablo Moyano oficializó su candidatura en tándem con el radical K Sergio Palazzo para conducir la central obrera, en reemplazo del fallido triunvirato que gobierno hace casi dos años.

Las ambiciones de Palazzo se conocen desde septiembre del año pasado. La masividad de la movilización opositora del 21 de febrero sobre la 9 de Julio le dio el respaldo necesario para encabezar la fórmula. Los alineamientos políticos y sindicales que consiguió luego (aglutinó a las CTA, CFT, PJ, Iglesia, piqueteros, pymes, kirchnerismo, radicales disidentes, massistas y hasta algunos sectores de la izquierda) hicieron el resto.

De cara al congreso normalizador, será un desafío conseguir el apoyo de los gremios de la energía, los metalúrgicos, Las 62 Organizaciones Peronistas y los del transporte.

La CATT que lidera el triunviro Juan Carlos Schmid y anima el aeronáutico ultramoyanista Juan Pablo Brey deberá resolver la semana que viene si adhiere a la huelga nacional que fogonean los integrantes de la Multisectorial 21F para la primera quincena de junio.

Ya se habla del jueves 7, martes 12, miércoles 13 o jueves 14. Si como se supone la Confederación del Transporte va la huelga con todos sus miembros, incluidos la UTA, La Fraternidad y los aeroportuarios, la candidatura de Moyano y Palazzo se presentará en sociedad con un contundente paro general.

Otro intríngulis es la inclusión de las CTA de Hugo Yasky y Pablo Micheli en la CGT. En un principio los Moyano sedujeron a los estatales con un reingreso a la central, para sumar congresales y así arrebatarle Azopardo 802 a los gremialistas afines a la Casa Rosada. Lo mismo se pensó hacer con los cooperativistas de los movimientos sociales Barrios de Pie, CTEP y CCC. Pero para lograrlo era necesario que el Consejo Directivo vote una reforma de los estatutos cegetistas y los camioneros no contaron con los números suficientes. Ante esta situación, la incorporación de los ceteístas y piqueteros a la CGT quedaría como un punto más de la plataforma electoral a cumplir una vez tomado el poder.

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