El Papa Francisco aceptó la renuncia de tres obispos chilenos tras el escándalo por la falta de transparencia ante denuncias de abusos sexuales a menores en Chile.

Los religiosos que dejarán son función son de Osorno, Juan Barros; de Valparaíso, Gonzalo Duarte García de Cortázar, y de Puerto Montt, Cristián Caro Cordero, quienes junto a otros 31 curas habían presentado su dimisión ante el Papa en mayo pasado.

Al presentar sus renuncias, los obispos chilenos reconocieron que habían cometido “graves errores y omisiones” ante las denuncias de abusos.

Tras aceptar las renuncias de estos tres religiosos, Francisco nombró administradores apostólicos “sede plena” en las tres diócesis.

Según el Directorio para el Ministerio Pastoral de los Obispos “Apostolorum Successores”, “en circunstancias particulares, la Santa Sede puede, de manera extraordinaria, disponer que en una diócesis sea nombrado un administrador apostólico sede plena”.

En Puerto Montt el designado es Ricardo Basilio Morales Galindo, en Valparaíso a Pedro Mario Ossandón Buljevic y en Osorno a Jorge Enrique Conchua Cayuqueo, los dos últimos son obispos auxiliares de Santiago de Chile.

Durante su viaje a Chile en enero de este año, Francisco había defendido a Barros, considerado uno de los encubridores del cura Fernando Karadima, condenado en 2011 por la Justicia canónica a una vida de reclusión y penitencia por violaciones y abusos sexuales a menores y las ramificaciones del caso.

A su regreso al Vaticano, Bergoglio ordenó desarrollar una investigación y tras conocer los resultados dijo que había sido mal informado, pidió perdón a todas las víctimas y recibió a alguna de ellas en el Vaticano.

Fuente: AFP

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