Por Rodolfo Llanos. Observo con atención el nivel de agresión constante que se manifiesta hacia todo aquel que piensa diferente. Dejamos atrás el folklorico -y tribunero- cántico futbolero de rivalidades domingueras, para convertir todo tema de la vida cotidiana en un enfrentamiento.

Nos hemos convertido en una nación que no sabe debatir, que no puede llegar a acuerdos, que no acepta el punto de vista del otro como parte del debate democrático (y ciudadano) sino como una agresión.

Todo son guerras. Todo es intimidación. Apriete. Descalificación. Prepotencia. Estar a favor o en contra de algo te convierten en un blanco potencial de las masas alienadas.

Pero nos fuimos olvidando que estar en contra te obliga al acto responsable de fundamentar tu posición. Por el contrario, estar a favor te condiciona a entender el punto de vista del otro, para poder explicarlo, y “tu adversario” entienda lo bueno de tu postura.

Nada positivo se construye desde la posición de “las camisas negras”… por mas que sea buena y noble la causa. Cuando una persona es obligada a estar a favor o en contra de manera autoritaria… es por que la causa buena ya falleció y nació otra cosa mas oscura.

Hoy nos encontramos -una vez mas- a una situación donde la grieta, saca lo peor de nosotros como sociedad, y necesitamos que comiencen a surgir esos lideres que puedan ponerle un stop a esta locura creciente, irracional y anti democrática.

No todo lo que se convalida con un voto o se rechaza con un voto de algún poder democrático. Luchar no es obligar al otro. Luchar es trabajar para que todo aquel que piensa diferente se convierta en una persona con la cual construyo desde la diversidad. Pero dejamos de soñar con el consenso para pasar al logrero “se hizo lo que yo quería”

La violencia se va convirtiendo en una herramienta de victoria. Pirrica. Pero que envalentona al ser oscuro que todos llevamos adentro. El dialogo o el respeto por la diversidad, ya no son capitales de las personas, ni de los políticos… obviamente tampoco de la sociedad.

Hoy no gana el que convence, sino el que puede ser mas agresivo y si lo hace en manada… mucho mejor. Manada, le gana al argumento. Manada mata sociedad.

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