Cuando parecía que Boca iba a volverse con una sonrisa de Estados Unidos, porque su conjunto de estrella iba funcionando, Guillermo se encontró con la dura realidad. Tiene jugadores, no tiene equipo. ¿Pedido exagerado por ser un partido de pretemporada? Puede ser.

Pero como ante Independiente Medellín mostró cosas importantes, contra Colorado Rapids, mostró cosas preocupantes. Al final en los 90 terminaron dos a dos y por penales, los locales se llevaron la victoria por 4 a 3.

Poquito lo de Boca en la primera parte. Es más, a pesar de los goles y la ventaja con la cual se había puesto dos a cero arriba en el marcador, no había hecho demasiado para semejante ventaja. Tal vez, aprovechando un poco la inocencia defensiva del conjunto estadounidense.

Pero mostró más indecisiones que cosas positivas. Sin espacios Zárate, Pavón y Villa, no tuvieron carretera para “volar”, y se notó la falta de un pensante, alguien que supiera construir algo de fútbol, juntarse con los volantes, asociarse con un lateral que se desprenda en ataque.

Nada de esto pasó en la primera etapa, aunque sí se repitió algo que parece ya un estigma: la pelota cruzada. Sin juego, sólo con una pelota cruzada, le alcanzó a Colorado Rapids llegar al descuento, con una pelota que superó a Magallán, Izquierdoz perdió la marca a su espaldas y Buffarini, confiando en el zaguero, no cerró tampoco. Rossi reaccionó tarde y así llegó el tanto del descuento. Luego, un remate (tiro libre) de 40 metros de Acosta, terminó pegando en el travesaño del arco de Rossi.

Demasiados inconvenientes le trajo Colorado, equipo limitado, a un Boca cargado de estrellas.

Ya en el complemento Guillermo entendió que necesitaba juego. Por eso a la cancha fue Cardona, en lugar de su compatriota Villa. A esto se le asoció la entrada de Tevez y Reynoso y ahí Boca comenzó a jugar a algo parecido al fútbol. Toque, asociación, rotación, generación de juego. Sin embargo el que finalmente encuentra el gol es Colorado otra vez, con un remate de Martínez que Rossi no logró desviar, a pesar de llegar a tocar la pelota.

La defensa xeneize se mostró fuera de forma y de tiempo. No achicó espacios y muchas veces quedaron solamente dos para tres atacantes del equipo local; con lo cual podemos inferir que en cierto momento lo de Boca fue bastante desconcertante.

via depo.com.ar

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