Por Sergio Dezorzi. Mientras acá se discute aborto si, aborto no, y nos entretienen con cuánto tema se le ocurra a Duran Barba, la economía mundial sigue girando y en la Argentina, no se visualizan medidas que aplaquen la crisis mundial que se nos viene: La guerra comercial de Estados Unidos contra China amenaza a toda la economía mundial.

Ayer el representante de Comercio estadounidense, informó que a partir del 23 de agosto entrarán en vigor aranceles de un 25% sobre importaciones Chinas por 16.000 millones de dólares. Como respuesta, Pekín anunció que también impondrá aranceles sobre productos norteamericanos por el mismo valor en dólares.

Se trata de la segunda tanda de aranceles que se aplican mutuamente ambos países.

Aún están pendientes más aranceles estadounidenses cuyo plazo de consulta se cumpliría el 5 de Septiembre. Por su parte, Pekín ya anunció que si se aplican, impondrá aranceles adicionales.

El presidente Donald Trump incluso amenazó con gravar la totalidad de las importaciones. Los observadores alertan que Pekín podría tomar represalias contra empresas estadounidenses como Starbucks, Apple o Nike, que llevan años ganando mucho dinero en el país asiático.

Por el momento no se vislumbra un final para la disputa.

Por esta guerra chicago ha y seguirá reaccionado a la baja por lo cual los precios en Argentina se terminan planchando, sumado a la baja de producción por cuestiones climáticas, nos impacta directamente, en la zona de flotación.

Sumado a esto China comenzó a comprar soja en brasil. Y especulan con que pueden empezar a comprar depende de su demanda harina de soja en argentina. Es algo inusual dado a que ellos compran el poroto y se encargan de molerlo. Pero es mucha demanda que necesita (porque la usan para alimentar a los cerdos, ganados y aves) cosa que si esto ocurre Argentina para no perder mercado deberá comprar Soja a EEUU para cumplir con el compromiso , ante la falta de producción de la última campaña.

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