Mooose, la empresa española dedicada a la elaboración de manillares tallados en madera para bicicletas urbanas, lanza Hulla, una edición especial de su manillar Bullmose fabricado a partir de madera y recubierto con una capa milimétrica de carbón, inspirado en una pieza de arte realizada para concienciar sobre los incendios forestales y la preservación de los bosques.

A partir de la obra “Black forest” del artista español afincado en Chicago Íñigo Manglano-Ovalle, estos manubrios se fabrican a partir de la técnica japonesa del ´Shou sugi ban´, que da como resultado una pieza resistente a la humedad, de diseño innovador y diferenciado, que no necesita barniz para protegerse. Una fina capa de cera de abejas acaba de mejorar el tacto del manillar.

“La obra de Manglano-Ovalle trata de criticar nuestra relación con la naturaleza a través de dos impactantes cubos negros revestidos de madera que, con la técnica del ´Shou sugi ban´, se mezclan con imágenes de gran escala. De esta manera, trata de concienciar sobre cuestiones como la deforestación, la naturaleza y el impacto ecológico de la cultura contemporánea. Queríamos aplicar la fuerza de esta obra a un producto de uso diario como nuestros manillares, para visibilizar este problema”, explica Curro Galván, CEO de Mooose y diseñador industrial.

Hulla está fabricado de manera artesanal a partir de un manillar de madera de fresno. “Sobre esa base se aplica esta técnica japonesa milenaria que consiste en carbonizar el exterior de la madera con un fuego muy potente, controlando la combustión para que el fuego no se propague”, explica Galván sobre esta edición, que puede encontrarse en www.mooosebrand.com/bullmoose-edicion-hulla.

 

Aparte del componente funcional, el ´Shou sugi ban´ es reconocido por su acabado estético que varía dependiendo del tiempo de exposición de la madera al fuego. La edición Hulla viene en dos modelos: 100%, con una exposición al fuego más larga, y 70%, que queda con un acabado pardo que marca la veta original de la madera del manillar.

Esta técnica no compromete en absoluto la resistencia del manillar, más bien al contrario, es el fuego mismo el que lo protege. Y es en esa paradoja en la que se basa esta edición especial, que pretende concienciar sobre el cuidado del medio ambiente. “Si no cuidamos los bosques para evitar los incendios sólo tendremos madera fósil carbonizada, como la de hulla: un carbón mineral que procede de sedimentos enterrados de grandes masas vegetales”, explica el diseñador. De hecho, el 15% del precio del manillar se destina al Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) para su plan de prevención de incendios.

Hulla cumple estrictamente todos los compromisos medioambientales de Mooose a partir de una producción es completamente artesanal, que no usa tóxicos ni maderas en peligro, sino materiales de cercanía para crear productos sostenibles atemporales y esculturales para bicicletas extraordinarias que conformen una filosofía propia de vida.

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