China reemplazará casi en su totalidad sus importaciones de soja estadounidenses por oleaginosa de Brasil y de otras partes del mundo en la próxima temporada agrícola.

Se trata de una de las estimaciones más radicales hasta el momento sobre el impacto de la guerra comercial entre Estados Unidos y China en la industria de la soja.

El principal comprador de soja del mundo adquiere cerca del 60% de las exportaciones de la oleaginosa estadounidense, pero ha estado casi fuera del mercado desde que el Gobierno de Beijing impuso un arancel de 25% a los suministros de Estados Unidos el 6 de julio, en represalia por los gravámenes aplicados por Washington a sus productos.

Las importaciones chinas de soja estadounidense se derrumbarán a 700 mil toneladas

Las importaciones chinas de soja estadounidense se derrumbarán en la temporada 2018/2019 que empieza este mes a apenas 700,000 toneladas, afirmó Guo Yanchao, vicepresidente de la firma de molienda Jiusan Group. La cifra se compara con las 27.85 millones de toneladas de soja estadounidense importados en el ciclo previo.

En total, las importaciones chinas de soja en el año bajarán a 84.67 millones de toneladas, un declive de 10.79 millones de toneladas respecto a los volúmenes comprados el año pasado, declaró Guo en una conferencia de la industria. La cifra incluiría 71.06 millones de toneladas de soja brasileña y 7.5 millones de toneladas de soja argentina. El resto procedería de Canadá, Rusia y de otras naciones, sostuvo.

Los comentarios de Guo son similares a los emitidos por otro ejecutivo de una importante empresa procesadora china, que la semana pasada dijo que las importaciones chinas de soja podrían hundirse a 86 millones de toneladas.

En tanto, se conocieron datos que indican que el sector manufacturero del gigante asiático se está debilitando, también debido a la guerra comercial con Washington. El enfriamiento general queda reflejado en el índice de gestores de compras (PMI, por sus siglas en inglés) Caixin. El indicador se mide a partir de sondeos entre empresas y en agosto cayó hasta 50,6, su nivel más bajo en los últimos 14 meses.

El PMI, que marcó 50,8 en julio, muestra que el crecimiento económico de China se ha ralentizado hasta mínimos de junio de 2017. Si bien se mantiene por encima de los 50 puntos, lo que indica crecimiento y no contracción, la demanda se debilitó. Sí se observa estabilidad en la oferta.

Los economistas vinculan la caída del PMI principalmente a la guerra comercial con EE.UU. y a la consiguiente presión sobre los precios.

via Baenegocios.com

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