La empresa Induspol Aislaciones, dedicada a la producción de poliestireno expandido para la construcción, cerró sus puertas y despidió a sus 37 empleados por la crisis económica.

La planta ubicada en Junín fue cerrada por los propietarios el 30 de noviembre pasado pero los trabajadores mantenían las esperanzas de negociar la continuidad, aunque ayer ya no pudieron ingresar.

Los dueños de la compañía argumentan que no pueden seguir operando debido a la fuerte suba de las tarifas y al desplome de la demanda.

Hasta recibir los telegramas o cartas documento confirmando los despidos, los empleados de Induspol –la última empresa que cerró sus puertas en Junín- se siguen nucleando al frente de la fábrica, ubicada sobre Ruta 7.

Se trata de 37 operarios que quedan sin trabajo, tras la decisión de la patronal de cerrar las puertas el último día del mes de noviembre.

Rubén Moyano, dirigente gremial de los empleados del sector de plásticos, señaló que “estamos en el cierre definitivo de las dos empresas, que es lo que nos dijeron en la última audiencia que tuvimos en el Ministerio de Trabajo. Esto se iba a comunicar por telegrama a los compañeros, pero se encontraron con una nota pegada en la puerta y firmada por dos socios, Regés y Ravazzano. Eso no corresponde, sino una carta documento comunicando el despido, así pueden rechazarla porque la empresa invoca un artículo para pagar menores indemnizaciones. Además, podrían gestionar el subsidio de desempleo”.

“Así que al no tener esto ni ser oficialmente despedidos, siguen dependiendo de la empresa aunque la patronal anunció el cierre de las dos firmas”, explicó.

Moyano alertó también: “Lo de la nota es un posible engaño a los trabajadores, así que les dije a los delegados que se hicieran presentes, porque es una metodología que no corresponde y puede ser una trampa”.

Por otra parte, el dirigente plástico contó sobre las indemnizaciones y sueldos atrasados que es una “situación complicada, porque los dueños dicen que no tienen dinero. Pero creo que también están mal asesorados. Lo único concreto es que los chicos están en el aire, son 37 familias que se quedan sin trabajo”.

Gran angustia
Por otra parte, uno de los delegados en la empresa, Julio, contó que “estamos a la espera de los dueños, que no se presentan. Creo que si tuvieran un poquito de sangre podrían venir a hablar con nosotros. La nota que nos dejaron no tienen ninguna validez. Creo que el Delegado del Ministerio de Trabajo que asesora a la empresa lo está haciendo muy mal”.

Según explicó, “dejaron una nota pegada en el frente, diciendo que la empresa estaba cerrada, pero no tiene validez y ninguna firma”.

“Ayer me mandó un mensaje el ingeniero Antonio Regés diciendo que les estábamos usurpando la fábrica, porque había cerrado el día 30 y no éramos más empleados. Yo llevo 24 años en la empresa, no vamos a poder pasar bien las fiestas porque en el último tiempo sólo nos dieron $5000. A muchos compañeros, nos deben dos meses completos de sueldos”, subrayó.

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