La esposa y la hija de David Ibbotson recalcaron, además, la importancia de continuar con la búsqueda para recuperar su cuerpo. “Lo queremos de vuelta”

Tras ser hallado el cuerpo del futbolista argentino Emiliano Sala, la familia del piloto David Ibbotson insiste con que se continúen las tareas para poder dar con los restos del hombre que manejaba el avión que estrelló en el Canal de la Mancha el pasado 21 de enero por motivos que aún se desconocen.

“No podemos dejarlo ahí. Haremos todo lo posible”, dijo Nora Ibbotson, la esposa del piloto británico de 59 años, que aún está desaparecido.

Los seres queridos del hombre han iniciado una campaña de financiamiento colectivo a través de una página web – similar a la que habían emprendido los allegados de Sala- y hasta el momento han recaudado más de 140 mil libras. El ex futbolista Gary Lineker y el astro francés Kylian Mbappé, entre otros, han colaborado con la causa.

En diálogo con el programa de televisión “Good Morning Britain”, la mujer explicó que el objetivo es realizar una búsqueda privada con un submarino a control remoto para volver a registrar los restos del avión, que está hundido a 63 metros de profundidad. En caso de que el dispositivo registre la presencia de un cuerpo, sacarlo de allí tendría un costo de unas 300 mil libras.

Queremos que bajen y miren bien por última vez. Sé que las condiciones no son las mejores y que es un mar peligroso, pero queremos saber que lo intentaron por última vez. Encontrarlo nos volvería a unir como familia, podríamos ir a visitarlo y saber que está ahí”, expresó.

Nora admitió que aún mantiene “una pequeña” esperanza de encontrar a su esposo, a quien definió como “un marido brillante, una gran apoyo y una roca para la familia”. “Sabemos que se ha ido, pero lo queremos de vuelta”, recalcó.

Respecto de los rumores que decían que el piloto estaba algo “oxidado” en el manejo de aviones y que él mismo se lo había confesado a un amigo a través de un mensaje de texto, la mujer fue tajante al afirmar que su marido era un experimentado aviador.

También aclaró que Ibbotson tenía una licencia privada y que estaba autorizado a llevar pasajeros. “Ese no era su trabajo, él era ingeniero, pero su pasión era volar”, agregó.

Nora contó que, hasta el momento, no han tenido contacto con la familia de Sala. “No hemos tratado de comunicarnos porque sabemos que están de duelo como nosotros. Estamos rezando por él. Como madre, no puedo imaginar lo que la de él está pasando. Les envío mis más profundas condolencias”.

Asimismo reconoció que “sin la colecta que hicieron, no se hubiera encontrado el avión”.

En tanto que Danielle, la hija de Ibbotson, aún no acepta que su padre haya fallecido. Recordó que, cuando la policía le informó que el avión había desaparecido en pleno vuelo, intentó llamarlo de manera desesperada una y otra vez por teléfono. “Él era fantástico, soy muy afortunada de haberlo tenido como padre”, sostuvo.