La causa investiga una asociación ilícita encabezada por taxistas, con el apoyo de los sindicatos, que impide a vehículos “ajenos” levantar pasajeros si no pagan un aporte a la organización

Un policía se convirtió en taxista durante tres meses: con cámaras y escuchas, ofició de agente encubierto y así logró registrar cómo operaba la llamada “mafia de los taxis del Aeropuerto de Ezeiza”. A cada chofer que llegaba desde la Ciudad de Buenos Aires y quería levantar un turista le exigían $300 para permitirle que el recién llegado pudiera subirse a su coche. Si no pagaban, tenían que seguir su camino.

Ahora, la Justicia ordenó una decena de detenciones e investiga la complicidad de los dos sindicatos de taxis. Los procedimientos se hicieron en forma simultánea esta mañana en el aeropuerto y en distinta casas. Hay nueve detenidos y un prófugo por asociación ilícita y extorsión, revelaron a Infobae fuentes judiciales. Además, no se descarta que la organización haya contado con apoyo de miembros de las fuerzas de seguridad.

La causa no es nueva: empezó el 9 de enero de 2018 por un hecho casual. Un agente de le la Unidad de Operaciones de la Seguridad Preventiva de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) vio un taxi Fiat Siena mal estacionado en un sector cercano al edifico del CPE. Reportó lo sucedido a la Oficina de contravenciones y Faltas y, mientras aguardaba la llegada de los inspectores, apareció un taxista que le dijo que él no era de la “parada oficial” y que le estaban cobrando unos 150 pesos por cada viaje que conseguía en el aeropuerto. El dinero, dijo, se lo tenía que entregar a un tal “Arito”, señalado como el recaudador del stand de los taxis que estaba en las cercanías del sector “Arribos” de la terminal A.

Personal de la División Operaciones Policiales de la PSA.Ezeiza se hizo presente y el hombre, cuyo nombre se mantiene en reserva, insistió con su denuncia. Afirmó que existía “un coordinador de viajes que lleva el control mediante una planilla de la cantidad de servicios que se realizan a diario y el monto que debía pagar por cada día de trabajo”.

Alertado de lo que estaba pasando, un hombre se instaló en los alrededores de donde los policías tomaban la denuncia. A los uniformados les llamó la atención el interés que mostraba el desconocido por escuchar lo que sucedía. Cuando los policías lo abordaron, el hombre dijo ser “un taxista del stand”. El señor se movía en un taxi Chevrolet Corsa y admitió que él también “tenía que pagar una suma de dinero del estar para poder trabajar”. También exhibió una credencial que rezaba Aeropuertos Argentina 2000, que se encontraba tachada y en donde figuraban los datos del propietario y del vehículo que correspondían a otro vehículo.

La investigación avanzó y se sumaron denuncias, en donde se incluían amenazas de muerte y coacciones. Un policía de la Bonaerense encubierto trabajó como taxista desde noviembre pasado en el aeropuerto para conocer la metodología. Incluso, la tarifa de exigencias para los taxistas “ajenos” se había elevado a 300 pesos.

Hoy, el juez ordenó los procedimientos en casas y el aeropuerto. Hasta el momento, hay nueve detenidos.