Un grupo de ocho docentes irrumpió durante el discurso del Secretario de Cultura, Pablo Avelluto, para reclamar aumento de sueldos y un mayor financiamiento para los bachilleratos populares

La inauguración de la Feria del Libro se realizaba con tranquilidad. Los oradores pasaban sin mayores problemas al momento de dar los discursos hasta que llegó el momento del Secretario de Cultura de la Nación, Pablo Avelluto. Lo que comenzó como un rumor a medida que pasaban los minutos se transformó en gritos.

A diferencia de los años anteriores, el acceso a esta edición de la Feria solo podía realizarse a través de una invitación, todo con el fin de evitar el escándalo del año pasado donde un grupo grande de manifestantes no solo no permitió hablar a varios de los oradores, sino también tomaron el escenario en un acto de intolerancia que -de alguna manera- se vuelve a repetir.

(Nicolás Stulberg)

Si bien la mayor parte de las manifestaciones se realizaron puertas afuera de la Sala Jorge Luis Borges, eso no amedentró a los manifestantes que de manera arriesgadas forcejearon con las fuerzas de seguridad para ingresar a la sala para hacerse oír.

Además, otro sector del público de manera pacífica decidió darle la espalda al secretario para mostrar su desacuerdo, mientras que una parte de los asistentes elevó su pañuelos verdes para expresar su deseo de oír a Rita Segato, la última oradora de la noche.