Como hace un mes en Neuquén, la Casa Rosada no tenía ninguna expectativa en la performance de Matzen, su candidata. Por el contrario, estuvo mucho más atento al desempeño del peronista Soria

En épocas de crisis, el Gobierno vuelve a aferrarse al premio consuelo.

“Es como que un amigo se levante a la chica que te gusta y no el ex o un pibe que odiás. Uno se pone contento por eso”, lo resume con una metáfora sentimental uno de los funcionarios que en la previa había viajado a Río Negro para apoyar a Lorena Matzen, la candidata de Cambiemos que quedó en un comodísimo tercer lugar.

Como hace un mes en Neuquén con Horacio “Pechi” Quiroga, la Casa Rosada no tenía ninguna expectativa en la performance de Matzen. Por el contrario, el Gobierno estaba mucho más atento a cuál sería el destino de Martín Soria, el candidato del kirchnerismo que creyó ver una luz de esperanza cuando la Corte Suprema confirmó que Alberto Weretilneck no podía ir de nuevo por la gobernación.

La misma atención puesta hace 30 días en la figura de Ramón Rioseco.

Conscientes de un seguro tercer lugar, aunque mucho menos decoroso que en la elección neuquina, la Casa Rosada no hizo ningún esfuerzo por apuntalar la postulación de Matzen. 

Es que, como con Omar Gutiérrez, el gobernador de Neuquén reelecto en la primera elección del año, Mauricio Macri trabó una buena relación con la administración de Weretilneck. El gobernador confirmó entrada la noche, en medio de los festejos, que había recibido el llamado del Presidente, del ministro Rogelio Frigerio y del jefe de ministros, Marcos Peña.

Martín Soria, el candidato del kirchnerismo que perdió en Río Negro
Martín Soria, el candidato del kirchnerismo que perdió en Río Negro

El lunes, en la conferencia de prensa post gabinete, Frigerio se encargó de provincializar el resultado de este domingo. Dijo que, hasta las generales, se trataba de elecciones locales. Es lógico: con excepción de algún distrito en el que pueda arañar el éxito, y sin contar a las administraciones aliadas como Mendoza o Jujuy, Macri tendrá, con seguridad, una sucesión de derrotas en manos del PJ.

La impopularidad del jefe de Estado es una constante en casi todo el país. La incógnita en ese sentido es qué hará en este caso en octubre el más del 50% de los votos de Arabela Carreras, o el otro tanto que hace un mes se inclinó por Gutiérrez en Neuquén. En territorio neuquino, por caso, el laboratorio electoral del PRO había medido que un porcentaje para nada despreciable del electorado del MPN podía elegirlo a Macri.

La única preocupación de la Casa Rosada ante ese panorama es que los triunfos locales no sean capitalizados por el kirchnerismo, aún cuando todavía Cristina Kirchner debe confirmar si será o no candidata a presidenta.

Cómo nunca antes, al Gobierno le preocupa la postulación de la ex presidenta. Lo admitió, ni más ni menos, que el consultor Jaime Durán Barba en el extenso reportaje publicado este domingo por el diario Perfil.

“En las encuestas, ella está muy bien. Están codo a codo”, dijo el asesor ecuatoriano. Explica, en buena medida, por qué el cómodo tercer lugar de la candidata de Macri en Río Negro se digiere mucho mejor con la derrota de Soria.