La candidatura presidencial de Mauricio Macri tuvo su enésima confirmación en estos días, por parte de varios funcionarios del Gobierno. Lo que queda por ver, de aque al cierre de listas del 22 de junio, es quién lo acompañará en la fórmula, decisión que estará atada a las necesidades políticas de Cambiemos y las pujas internas.

 

Ratificación PRO. Fue la alternativa con más fuerza luego de ganar Cambiemos las elecciones legislativas de 2017, cuando el camino a la reelección de Macri parecía un camino más que posible. Era una forma de ratificar la apuesta de 2015 con otro nombre en la lista y representaba el predominio del partido del Presidente. Entonces se mencionaban a la ministra de Desarrollo Social, Carolina Stanley, como la dirigente que corría con mayores ventajas, para combinar género. Sin ser una “PRO pura” también se mencionó a la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich. Sobre todo, cuando los números de la economía empezaron a acentuar su retroceso. La opción perdió la fuerza que tenía, pero no se la descarta.

 

Aliado radical. La pobre performance de Cambiemos en las distintas elecciones provinciales, la incomodidad de algunos sectores del partido con la marcha del Gobierno, los desencuentros por el escaso lugar en las funciones de gestión y la propuesta de un sector de apoyar a una tercera vía llevaron a evaluar esta alternativa. La Convención de la UCR, del 27 de mayo pasado, no pedía lugar en la fórmula de manera taxativa, pero el tema atravesó el encuentro. De los candidatos posibles dos tienen buena relación con el presidente Macri, condición que se considera imprescindible: el diputado nacional Mario Negri y Ernesto Sanz. Ninguno de los dos casos significan caudal de votos propios, pero sí una decisión de fortalecer el frente electoral más en términos de coalición de gobierno. Martín Lousteau o el gobernador de Mendoza y presidente del partido, Alfredo Cornejo no tendrían el aval de la mesa chica de Casa Rosada.

Repetir con Michetti. La actual vicepresidenta tiene a su favor el factor “lealtad” y en contra cierto desdén del Jefe de Gabinete Marcos Peña. Durante estos tres años y medio, esta opción no fue tenida en cuenta como posibilidad cierta, pero ganó terreno en las últimas semanas ante la nueva danza de nombres. Su postulación dejaría menos “heridos” porque sería ratificar en bloque la apuesta de 2015, pero sería una interpelación al núcleo duro de Cambiemos y no mucho más.

 

Búsqueda hacia el peronismo. Es una posibilidad creciente, que arrancó como un rumor y cobró cuerpo. No hay nombres dando vueltas, sí una idea de ampliar Cambiemos hacia el peronismo no kirchnerista como forma de recoger votos donde el frente electoral no los tiene. El interlocutor posible en este caso es Alternativa Federal, pero quedó descartado que uno de sus referentes pudiera acompañar a Macri en la fórmula, más allá de las fotos sonrientes que el Presidente compartiera en las últimas semanas con el gobernador cordobés Juan Schiaretti y el salteño Juan Manuel Urtubey, que ratificó su precandidatura. Pero la opción podría ser un dirigente de Cambiemos con impronta peronista. Esta opción tiene resistencias claras. Sobre todo, de parte de Elisa Carrió, que ya advirtió que tendrá poder de veto.

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