Rainer Zietlow cruzó el continente de norte a sur para hacer el mismo trayecto que realizó en 2011, pero en un tiempo menor. Lo consiguió y rompió su propio récord. Salió de Deadhorse, Alaska, el punto más al norte de la ruta Panamericana, y llegó a Ushuaia, Tierra del Fuego, el más austral. Recorrió 22.750 kilómetros en 10 días y 19 horas. Para la travesía eligió una Volkswagen Amarok , que se fabrica en la Argentina, en la planta de la empresa en Pacheco.

Pasó por todos los paisajes imaginables a lo largo de 17 países. Empezó por el hielo, el frío y las rutas prolijas del norte. Siguió por zonas tropicales, calles con baches, cruzó el Canal de Panamá en avión y en Honduras hasta tuvo que circular por el agua debido a que una vía estaba cortada por una manifestación. Sólo paró para cargar combustible y para ir al baño. Durmió y comió en el auto.

“Estoy muy emocionado. Tuve mi primera conferencia de prensa en el 2005 también acá, en Pacheco, y 14 años después estoy nuevamente en la Argentina y con un nuevo récord mundial. Tengo mi corazón acá en Argentina”, dijo el piloto, conmovido, durante el evento en el que presentó su proeza. En la sede de la empresa, contó cómo fue la experiencia y compartió un video que se grabó en el trayecto de ida hacia Alaska, fuera del récord, cuando había tiempo para tomar imágenes. Los paisajes que se ven son fascinantes y muestran la diversidad del continente. “La Panamericana es la ruta más larga del mundo, así que tuve todos los climas, todos los paisajes. Nieve, calor, selva tropical… rutas muy buenas y tranquilas, otras con muchos inconvenientes”, relató. Luego, ante la pregunta por sus preferencias durante el trayecto, no lo dudó: “Si me preguntás directamente cuál es mi país favorito, sólo puedo decir Argentina”.

Rainer se superó a sí mismo, ya que en 2011, a bordo de un Volkswagen Touareg con motor V6 TDI, había hecho el mismo recorrido en un tiempo de 11 días, 17 horas y 22 minutos. Esta vez logró realizarlo en un día menos. El récord fue certificado por la organización de control de calidad TÜV Nord.

Rumbo a San Juan. Los pilotos solamente pararon para cargar nafta y dormir. La travesía, para romper el récord mundial, implicó comer arriba de la Amarok.

Rumbo a San Juan. Los pilotos solamente pararon para cargar nafta y dormir. La travesía, para romper el récord mundial, implicó comer arriba del automóvil.

La hazaña se pudo lograr gracias a la solidez del auto seleccionado. “La performance fue excelente. Elegí la Amarok V6 porque tiene el motor prácticamente igual que el de la Touareg. Se mueve de una manera maravillosa. Es importante destacar que es un producto 100 por ciento argentino”, indicó el piloto. En el mismo sentido se expresó Nicolás Matavos, brand manager de vehículos comerciales de Volkswagen Argentina: “Estamos muy orgullosos. La Amarok V6 la lanzamos el año pasado y es adecuada para el desafío por su robustez, su equipamiento y su motor. La elección fue acertada. Me pone muy contento decir que no hubo ningún problema en la ruta, ni siquiera una pinchadura”. Explicó además que la idea de la marca para hacer el récord en la Panamericana era usar un auto que fuera fabricado en Pacheco. “En algún momento se analizó que fuera un producto hecho en Alemania por un tema de documentación, de placas, de registración del auto, pero afortunadamente pudimos usar el que se fabrica acá, y eso nos pone muy contentos”.

El piloto no estuvo solo. Lo acompañaron el alemán Marius Biela y el argentino Nelson Scarabela. El líder del equipo fue el que manejó más tiempo, pero los otros lo ayudaron varias horas al día. El recorrido por la ruta fue constante, sin interrupciones. La camioneta iba llena de comida, según contó Rainer, y ésa fue la base de la alimentación de los viajeros. Durmieron adentro del vehículo y pararon para lo absolutamente necesario. “Fue una maratón de manejo”, describió el conductor principal.

El piloto, junto a su equipo, recorrieron 22.750 kilómetros en 10 días y 19 horas.

El piloto, junto a su equipo, recorrieron 22.750 kilómetros en 10 días y 19 horas.

El momento más complicado de la travesía fue en Honduras, cuando tuvieron que tomar un camino alternativo que puso en peligro todo. “No estábamos esperando que hubiera un bloqueo, pero cuando entramos al país vimos que había gente en la calle, piquetes, manifestaciones contra el Gobierno”, recordó Rainer. La policía escoltó al equipo por un camino alternativo, por un río. “Yo estaba nervioso. Pero si uno piensa que no lo va a lograr, empieza a cometer errores. Esperaba que el río no fuera muy profundo, porque podía llegar al motor, hacer que se parara y detener el proyecto. Pero la verdad es que el automóvil logró avanzar sin problemas”, describió.

“LaL Amarok ha demostrado una vez más su potencia y su genética todoterreno. Felicitamos a Rainer y equipo por este logro tan desafiante”, indicó Martin Massimino, Gerente General de Volkswagen. Por su parte, el piloto alemán aseguró que esta ruta cumplió un ciclo en su vida y que ya no tiene intenciones de volver a romper el récord. “Creo que no se puede repetir. Hice un muy buen tiempo. Quizás volvería cuando tenga 70, 80 años, en un viaje de paseo, con un vehículo en el que pueda dormir y descansar. Pero creo que se terminó la etapa con la Panamericana”.