Como estaba previsto, en la mañana de este lunes, el candidato a Presidente del Frente de Todos, Alberto Fernández, encabezó un acto para presentar su plan “Argentina contra el hambre” que, aseguró, pondrá en marcha si asume la Presidencia el 10 de diciembre. Allí, el candidato que comparte la fórmula con Cristina Fernández, afirmó que lo primero que hará será “reperfilar el precio de la canasta básica, que es lo primero que hay que reperfilar”.

“El único mensaje que quiero dejar es que olvidemos toda diferencia, juntémonos para terminar con el hambre en la Argentina. No podemos vivir en paz con semejante flagelo”, sostuvo en el predio de la Facultad de Agronomía en la Ciudad de Buenos Aires, frente a dirigentes de varios sectores sociales y políticos.

Luego de referirse a la lucha contra el hambre como “una obsesión que tenemos con Cristina”, señaló: “Es una batalla que debemos dar como sociedad, no es una batalla de un presidente o partido político. Que nos conmueva la vergüenza de ver la miseria al lado nuestro. Un chico mal alimentado es un chico que no va a desarrollar bien su capacidad. Y es un chico sin futuro”.

En este sentido, dijo que los argentinos “tenemos que tener vergüenza” por el hambre. “Decimos ser el país que produce alimentos para 400 millones de personas y no podemos alimentar a 15 millones de personas que están en la pobreza. Esto no lo arregla un plan, sino una Argentina que se pone de pie”.

Además, le hizo un guiño al dirigente social Juan Grabois, quien se encontraba en las primeras filas del predio tras una semana agitada de movilizaciones. “Juan me decía que había que resolver el problema de la ley de góndolas. Hay dos proyectos de ley, ¿por qué no los empezamos a trabajar ya? ¿Por qué los diputados no se ponen a resolverlo ya?”. Y siguió: “El segundo problema que me planteó Juan es el precio de los alimentos. No es posible que en el país del trigo y las vacas, el pan y la leche no paren de subir”.

“Los que más se esfuerzan por los pobres son los que menos tienen, los más solidarios son los más pobres. Los merenderos están en manos de gente muy pobre que se esfuerza por sus vecinos”, completó.

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