Los productos elaborados con harina, principalmente el pan, las pizzas y las facturas, sufren el golpe de la recesión y la crisis económica. Así, en este 2019 ya bajaron sus persianas 901 panaderías y pizzerías

El costo de vida que parece no tener freno en su rumbo ascendente y la consecuente menor capacidad de compra de los ciudadanos, producto de la crisis económica, viene repercutiendo con extrema virulencia en determinados rubros comerciales muy populares. Tal es el caso de los productos elaborados con harina, principalmente el pan, las pizzas y las facturas. Así, en este 2019 ya bajaron sus persianas 901 panaderías y pizzerías. El ritmo es tan frenético como desesperante, a un promedio de un negocio cerrado cada 7 horas.

Se trata de una nueva Encuesta Mensual Económica (E.M.E.), elaborada con la asistencia del Estudio Miglino y Abogados y, según se informa en el trabajo estadístico, “enfocada exclusivamente al consumo de alimentos, por lo que se tomaron las variables y el comportamiento de estos dos rubros muy ligados al consumo de harina”.

“Al salir a la calle nos encontramos con la terrible realidad de que cerraron 640 panaderías y 261 pizzerías”, aseguró el abogado Javier Migino, a cargo del equipo que llevó adelante el estudio, explicando que “de estos negocios en todos los barrios hay al menos uno, y son de los que más han sufrido con la recesión y el tarifazo”.

No es todo lo que arrojó el estudio. “El consumo de pan en Argentina cayó de 90 kilos por persona en e año 2014, a menos de 70 kilos per cápita en 2019. La caída en consumo de facturas es peor, en atención a que no solo son más caras en proporción sino que se han convertido en un verdadero lujo”, dijo el experto.

En las conclusiones del relevamiento, se manifestó que “el foco estuvo colocado en el comportamiento de las pizzerías donde también se siente fuerte el duro cockail de tarifazos de luz, gas, agua e impuestos como el ABL o Ingresos Brutos, más la inflación que trajo un terrible aumento en el principal elemento de panaderías y pizzerías: la harina”.

Para el letrado Miglino, director de Defendamos Buenos Aires, “todo esto, en medio de la profunda recesión que padece nuestro país y que obligó a muchas familias a cocinar pizzas y pan en casa, terminó de colocar el último clavo en el ataúd de muchas panaderías y pizzerías”.

“En Capital Federal y el Conurbano bonaerense había al comienzo del presente año un total de 3.200 panaderías y 850 pizzerías. De esas cantidades han desaparecido a la fecha el 20 por ciento de las panaderías, es decir que se perdieron 640 negocios y de las pizzerías fue peor porque el 30 por ciento ha bajado la persiana; llegando el total de cierres en este rubro a 261”, dijo Miglino.

Para los responsables del trabajo, es el peor momento del rubro desde el año 2001, cuando se produjo la última gran crisis económica en el país. “Cada panadería tiene un plantel de cinco empleados, en general un propietario y cuatro de pendientes. Las pizzerías en cambio con mozos y adicionistas llegan a los 10, con lo que un cálculo conservador habla de 3.200 puestos de trabajo menos. En el caso de las panaderías la pérdida llega a 2.610 con lo que podemos colegir perfectamente que en lo que va de 2019 solo en el rubro alimentos cocidos de harina, no incluídos los industriales como fideos y otros; se perdieron nada menos que 5.810 puestos de trabajo, una cifra que será muy difícil recuperar en el futuro”, dijo Miglino.

¿Cuáles son las expectativas en este rubro para las últimas semanas del año? “Realmente pocas. La inercia económica juega en dos sentidos. Cuando atravesamos momentos de crecimiento y éste se corta, igual se sigue creciendo, tal vez a tasas menores pero siempre en positivo. Lamentablemente la lógica económica juega en sentido inverso y por eso se esperan más cierres y más despidos en panaderías y pizzerías de acá a fin de año, sobre todo en cuatro barrios emblemáticos, dos en Capital Federal y dos en Provincia que acaparan la mayoría de los cierres: Palermo y Las Cañitas y San Martín y Morón, cada uno de ellos con un promedio de 40 cierres”, concluyó Miglino.

El trabajo se realizó en 50 puntos de la Provincia de Buenos y en 35 de la Capital Federal; entre otros fueron encuestados responsables de panaderías, que confirmaron cada uno de los cierres producidos.

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