La derrota por más de 30 puntos de Alberto Fernández en Córdoba dejó heridos y pases de factura en el peronismo. Las críticas apuntan a Fernando “Chino” Navarro, el encargado de la campaña en la provincia, y a Santiago Cafiero, el jefe de campaña a nivel nacional, aunque también hay cruces internos por la estrategia desdoblada en el PJ local.

Aunque la derrota se descontaba, el hecho que Mauricio Macri aumentara en más de diez puntos la ventaja en Córdoba reavivó los cuestionamientos internos en el kirchnerismo y el peronismo por la estrategia para las elecciones generales, muy diferente a la adoptada para las primarias.

La principal diferencia fue que Alberto Fernández no pisó la provincia en el último mes de campaña (su última visita fue en el aniversario de la muerte de De la Sota), mientras que en la previa de las PASO se cansó de viajar a Córdoba. Tratar de evitar una debacle en ese distrito fue el principal objetivo antes de las primarias mientras que ahora directamente se descuidó, según creen los dirigentes cordobeses.

Esa decisión es atribuida al propio candidato y Cafiero, su ideólogo de campaña, que apostaron a una ola triunfal que no sucedió. En el caso de Córdoba, sin una figura local fuerte que atraiga votos por sí sola (más allá de que Natalia de la Sota levantó fuerte el perfil después de las PASO) el escenario le quedó liberado a Macri, que otra vez apostó fuerte y viajó tres veces a hacer campaña.

Macri le ganó por 30 puntos al peronismo en Córdoba y se quedó con 6 diputados

En el peronismo cordobés también le recriminan a Alberto haber elegido al Chino Navarro como su articulador en la provincia, una novedad que en su momento sorprendió a Carlos Caserio y los intendentes que apoyaron la candidatura de Fernández. El referente del Movimiento Evita es un dirigente sin historia territorial en Córdoba, de ahí la sorpresa de los locales.

Se trató de un “error” que Alberto corrigió sobre la marcha y terminó cediendo el control de la provincia a Caserio, lo que en los hechos provocó disputas con el kirchnerismo local porque el senador siguió haciendo campaña por la boleta corta que impulsó Juan Schiaretti.

Pero al mismo tiempo terminó incrementando la tensión entre Caserio y Schiaretti, que a pesar de los intentos nunca apoyó la candidatura de Fernández. El senador se cansó de criticar la estrategia de boleta corta y hasta anunció su renuncia a la presidencia del PJ local días antes de las elecciones. “Es degradante que nos pidan que votemos a Macri. No lo puedo aceptar”, disparó Caserio. “Hay una cosa que no pude soportar, que el partido que yo amo esté repartiendo los votos de Macri”, agregó.

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