En una nueva provocación hacia Alberto Fernández, Paulo Guedes confirmó que Brasil está negociando un acuerdo de libre comercio con China que implicaría una ruptura total con el Mercosur.

“Estamos conversando con China sobre la posibilidad de crear un free trade area al mismo tiempo que hablamos de entrar en la OCDE”, aseguró el ministro de Economía en la cumbre del BRICS, el bloque conformado por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica.

El entusiasmo del economista ultraliberal fue tal, que afirmó que no le importa si ese tratado implica la pérdida del impresionante saldo comercial positivo que mantienen con el gigante asiático.

El ministro de Hacienda de Bolsonaro dice que “Argentina y el Mercosur no serán prioridad”

“No me incomoda si una situación de superávit termina equilibrándose porque las importaciones se dupliquen o tripliquen. Lo que nosotros queremos es más integración. Ya perdimos demasiado tiempo y tenemos prisa. Vamos a avanzar 40 años en sólo 4”, dijo. Guedes firmó este miércoles en Brasilia, acuerdos con sus pares de China.

El problema es que estas negociaciones son incompatibles con la constitución del Mercosur, que no permite que sus miembros celebren acuerdos de libre comercio individualmente con terceros países, si esto involucra cuestiones arancelarias.

“Esto se encuadra en lo que denomino el Braxit, es un paso más en la salida de Brasil del Mercosur”, subrayó a este medio el especialista en comercio exterior, Miguel Ponce.

Como es sabido, desde un primer momento Guedes se mostró como un ferviente crítico del bloque regional y de la relación comercial con la Argentina, al asegurar que no tendrían prioridad para Brasil en el gobierno Bolsonaro.

Desde allí, sus amenazas fueron una constante. Junto a Bolsonaro, aseguró que podrían expulsar a la Argentina si Alberto Fernández no aceptaba el sendero decreciente del arancel externo y en una clara provocación autorizó la compra de 750.000 toneladas de trigo a los Estados Unidos con 0% de arancel, algo que no está permitido por el Mercosur.

De todos modos, una salida de Brasil implicaría un arduo proceso de seis meses de negociación y unos dos años de transición, según contempla la previsión legal del Tratado de Asunción, algo que no todos consideran que se respetará.

“Tampoco podía bajar el arancel del trigo unilateralmente y lo hizo. Si firma el tratado con China, lo de los dos años termina siendo una formalidad burocrática de poco efecto real”, agregó Ponce.

En tanto, el experto en política internacional y director de la consultora DNI, Marcelo Elizondo, sostiene que lo más probable es que el país vecino termine trasladando estas negociaciones al conjunto del bloque. “La pregunta política es si esto no es un paso más que muestra la pérdida de la vocación de pertenecer a la asociación por parte de Brasil. Podría ser una forma de presionar para flexibilizar el bloque y transformar la unión aduanera del Mercosur en una zona de libre comercio que habilite los acuerdos con terceros”, indicó a este medio.

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