El futuro gobierno de Axel Kicillof y el gobierno en retirada que encabeza María Eugenia Vidal se vieron las caras y abrieron la transición, aunque, por el momento, no es mucho lo que se ha avanzado, aunque se suceden episodios en dirección inequívoca.

“Fue una reunión productiva donde se pudo avanzar en la definición de una serie de encuentros entre los equipos técnicos por áreas temáticas” dijeron al término del primer encuentro entre los coordinares generales de la transición, Federico Salvai y Carlos Bianco.

Pero en rigor, tal como sucedió hace cuatro años atrás, la provincia de Buenos Aires está, para el vidalismo, en posición de “espera”, de las “decisiones nacionales”, visión que no es compartida en el otro campamento. “De nuestra parte les enviamos un documento con requerimientos para ser completado por cada sector y con ese material, concretaremos los encuentros, área por área, en reuniones mano a mano”, dijeron desde el equipo que comanda Bianco.

Los datos solicitados los consideran “fundamentales para poder establecer el estado real de la provincia”; básicamente, detallan: estructura del área, personal, presupuesto, ejecución, programa en marcha, programas previstos, etc., según completaron.

Desde el otro equipo, el que comanda Salvai, con un esquema más defensivo, no adelantan información, pero sí responden ante filtraciones ajenas.

En el primer encuentro público entre Vidal y Kicillof, la gobernadora admitió un “rojo flotante” de la provincia del orden de los 50 mil millones de pesos, algo así como dos masas salariales, algo que se supone “normal” en la administración provincial.

Este número fue deslizado desde el campamento de Kicillof, e incluso hubo alguien que llegó a decir que, en rigor, era de 70 mil millones “el flotante”. Bueno ahí el vidalismo reacciones, aclaró que no es superior a los 50 y que es infinitamente inferior, en términos relativo a los 30 millones de pesos que Daniel Scioli había dejado en 2015.

Pero más allá de los dimes y diretes, lo concreto, en esta semana, es muy poco lo que se avanzó. Está claro que faltan definiciones del equipo de Bianco y hay mucho hermetismo, ambas cosas, aunque de eso se trata, en el kirchnerismo, como dijo alguien que participa activamente, “el que habla se va”.

En ese ámbito, al mismo tiempo, relativizan la idea de que las definiciones atrasen por las definiciones nacionales, en provincia “hay armado independiente”. “Tampoco vamos andar regalando fotos con los funcionarios actuales”, deslizó otro.

Diferencias

El FdT se impuso en las elecciones generales pasadas, por amplias ventajas, ante JxC, en la mayoría de los municipios del conurbano bonaerense, los resultados de muchos de esos distritos explican, en gran parte, el triunfo de Axel Kicillof, y el indispensable aporte, por extensión, que tuvo sobre el resultado nacional.Ya lo hemos señalado en esta columna en otras oportunidades, esa pequeña región en términos geográficos, pero densamente poblada, aportó 1,6 millón de votos de diferencia, en números redondos, a favor de los candidatos del FdT sobre los de JxC; para lo cual hubo resultados realmente elocuentes.

Si miramos estrictamente las competencias locales hay resultado que son para un análisis pormenorizado; pero también están los dirigentes que salen a vender esa fotografía, que no siempre es fidedigna.

Por caso, el resultado en el distrito de Ensenada, donde Mario Secco alcanzó 70,75% frente al 23% de Gustavo Asnaghi, de JxC, logrando así la mayor diferencia, en términos porcentuales, de 47,75 puntos a favor del FdT. Esto se vendió como el “gran triunfo gran”. Y así se presentó, esfuerzo comunicativo mediante, en varios lugares.

Pero en votos este porcentaje no significa demasiado, pues el distrito de Ensenada, dentro del contexto de la tercera sección electoral, se lo considera un distrito chico. De hecho, la diferencia en votos no alcanza los 20 mil a favor del FdT.

Leonardo Nardini venció a Jesús Cariglino en Malvinas Argentinas, obteniendo así la reelección por casi 44 puntos de diferencia, unos 89 mil votos más; Juan José Mussi, en Berazategui logró 41,26 de diferencia, 81 mil, y Gustavo Menéndez, que también hizo mucho “autobombo”, en Merlo, logró la histórica diferencia de 40 puntos, no es para menos, fueron unos 118 mil votos de diferencia a su favor.

Pero si hablamos de diferencia en cantidad de votos en las contiendas locales del conurbano, donde el FdT hizo realmente la diferencia en todos los tramos de la boleta, no podemos eludir al distrito de La Matanza. Allí, el ex intendente que estará al frente del Ejecutivo una vez más, Fernando Espinoza, se impuso por 64,12% de los votos, mientras que el ministro de Educación de la Nación, Alejandro Finocchiaro sumó 25,02%, por lo que la diferencia fue de 39,10%. Pero la diferencia en votos, contantes y sonantes, es de más de 310.000; un número similar a la totalidad de electores que tiene habilitados para votar la provincia de Catamarca y más de los que pueden votar en la provincia de La Pampa.

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