La unidad del peronismo no prosperó en Salta. Fue una de las pocas provincias en las que no pudo ganar el candidato del Frente de Todos. Sin embargo, el que ganó fue un peronista. Gustavo Sáenz, flamante gobernador electo, es un peronista que formó un rompecabezas con los 14 partidos que integran el Frente Sáenz Gobernador, espacio político que sostuvo su candidatura. En el núcleo de ese esquema está el PRO, que en la provincia del norte se mueve por separado de la UCR. Cambiemos no existe en Salta.

Sáenz fue concejal y senador provincial por el PJ. También ocupó la jefatura de Gabinete del Municipio de Salta cuando Miguel Isa, que compitió en la interna del Frente de Todos con Sergio “Oso” Leavy, estaba a cargo de la intendencia. En el 2015 integró un frente electoral junto al ex gobernador Juan Carlos Romero y Alfredo Olmedo que le permitió llegar a la intendencia de Salta. Era un espacio que cuestionaba las políticas de Juan Manuel Urtubey en la provincia. Su camino siempre tuvo impreso el sello peronista.

Meses después de convertirse en intendente aceptó una propuesta de Sergio Massa para ser su candidato a vicepresidente en las elecciones nacionales. Tejió una relación de confianza con el líder del Frente Renovador con quien siempre estuvo en contacto. En el 2017 formó parte de un frente electoral llamado un Cambio para Salta, espacio con el que se referenció Cambiemos a nivel local. Finalmente, en la última elección del 2019, se convirtió en gobernador de Salta con un frente heterogéneo que tomó distancia del gobierno nacional y del Frente de Todos que lideran Alberto Fernández y Cristina Kirchner.

Ganó con amplitud. Sin hacer campaña por Macri o Alberto. Distanciado del enfrentamiento nacional. Llega a la gobernación de Salta con casi el 54% de los votos. Un respaldo contundente que lo empodera en el comienzo de un ciclo político en su provincia después de 12 años de gobierno de Urtubey.

En las elecciones salteñas Juan Manuel Urtubey se declaró prescindente. Evitó respaldar públicamente a un candidato. Sin embargo, se movió detrás de escena para tener un dirigente propio en las principales fórmulas a gobernador. El vicegobernador electo, Antonio Marocco, fue su primer ministro de Gobierno, mientras que el compañero de fórmula del kirchnerista Sergio Leavy fue su ministro de Economía, Emiliano Estrada, quien renunció al cargo para abocarse a la campaña electoral. En la interna del Frente de Todos había participado Migue Isa, el actual vicegobernador de Salta. Tenía representantes en cada boleta.

Si bien en público Urtubey no se inclinó por ningún candidato, en las sombras eligió apoyar a Gustavo Sáenz. Una muestra de ese respaldo fue el rol que ocupó el actual ministro de Gobierno de Salta y dirigente de extrema confianza del mandatario, Juan Pablo Rodríguez, quien se encargó de coordinar la campaña del flamante gobernador electo. Urtubey apoyó desde el inicio al intendente salteño aunque ambos hayan acordado evitar exponerlo públicamente.

En los próximas horas Sáenz tomará contacto y se acercará a Alberto Fernández . En la noche del domingo le prometió trabajar junto a él a partir del 10 de diciembre. Hay dos puentes tendidos para que el salteño juegue políticamente cerca del nuevo jefe de Estado. Uno es Sergio Massa, con el que ya habló sobre su rol en el futuro mapa político. El otro es el vicegobernador electo Antonio Marocco, que es amigo de Fernández y titular del Partido del Trabajo y la Equidad (Parte) en Salta, espacio fundado por el presidente electo siete años atrás.

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