Después de gobernar 12 años la provincia de Salta Juan Manuel Urtubey se enfrenta un nuevo tiempo sin cargo político. Su intento por llegar, junto a Roberto Lavagna, a la presidencia de la Argentina no tuvo un buen resultado y, a partir del 10 de diciembre está obligado a iniciar otra etapa, ya sin el poder político de ser gobernador ni un cargo público.

Después de dejar la gobernación se irá de vacaciones a Punta del Este junto a su esposa y su hija. Luego el viaje seguirá hasta Sevilla, España, donde se instalará tres meses para dar clases en la Universidad de Loyola. Usará ese tiempo para desmarcarse de su exposición pública, la extensa gestión como mandatario provincial y las múltiples reuniones y viajes que protagonizó en el último año con el fin de ser candidato a presidente de la Nación.

La vuelta a la Argentina será con una agenda que ya está diseñada. Urtubey quiere armar una alternativa política de centro que tenga la impronta del peronismo federal y lleve un sello de moderación. Para eso cuenta con un socio que comparte el mismo objetivo y que está cerca de cambiar su rol en la política: Emilio Monzó.

Ambos hablan con frecuencia y los une una muy buena relación. Tienen un proyecto a futuro que en la actualidad no tiene ningún sostén dirigencial. Es una expresión de deseo que puede modificarse. Sin embargo, la intención de avanzar es clara. Monzó pretende que lo acompañen algunos de los legisladores nacionales y provinciales que son de su círculo más cercano y que actualmente forman parte de Cambiemos. Se imaginan armando una alternativa al peronismo K y al actual oficialismo.

A su regreso, Urtubey se abocará a reagrupar a los dirigentes que forman parte de Consenso Federal y buscará tomar el liderazgo de esa fuerza política fundada por Lavagna. Ese es también el deseo del ex ministro de Economía, quien pretende que el esfuerzo hecho para generar una tercera vía tenga sustento y continuidad en el tiempo.

El anhelo es armar un esquema político distinto al del Frente de Todos y Cambiemos. Para eso tiene que dejar que el tiempo corra y comience a conformarse un nuevo escenario político nacional. Todavía hay demasiadas preguntas sin respuestas. ¿Cambiemos seguirá unido como una coalición? ¿El peronismo K se mantendrá abroquelado bajo la conducción del Fernández? ¿Hay lugar para un nuevo intento de tercera vía? Por ahora son solo proyectos que marcan el rumbo que quiere seguir en los próximos meses. Es un futuro incierto.

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