Por Rodolfo Llanos.

Hoy el Presidente mostró un coraje digno de admiración al dar marcha atrás en una decisión polémica y peligrosa. Una ventana que hace 12 años que no se abría en nuestro país: un Presidente escuchando la voz de un sector de la sociedad. Reconocer errores no es debilidad, es sabiduría y fortaleza.

Los días anteriores vimos una corporación  electoralista de difusión defender con uñas y dientes  un decreto que le podría haber  hecho mucho mal a  la democracia argentina: la designación de dos jueces para el máximo tribunal usando –como justificación- un párrafo de la constitución que data del siglo 19.

Los que nos opusimos -no al Presidente sino a su decreto-  fuimos tildados rápidamente como instaladores del “apocalipsis democrático y operadores de Lucifer”. La realidad es otra bien distinta.macri

Para mucha gente que no comprende cómo funcionan los poderes, y como se fortalece la democracia, les sirve el argumento de que “Macri estaba mostrando poder”. Nada más peligroso para nuestro país, volver a tener otro Presidente que hace gala de su poder personal y deja de lado el dialogo, el consenso y el respeto por las instituciones democráticas.

Desde el momento uno, argumenté que el procedimiento era “posible” desde lo legal pero totalmente peligroso desde lo ético y lo democrático. Muchos lo entendimos así e  hicimos oír la voz de la conciencia democrática.

Es fundamental explicarle a la gente, que el Presidente nomina a sus candidatos a ocupar dicho espacio dentro del máximo escalón de la justicia. Pero el Senado es quien debe legitimarlo. No podemos seguir concibiendo una democracia personalista donde el Presidente de turno puede avasallar las funciones de los otros dos poderes. Así no se hace un país grande.

Nunca podemos olvidar mirando hacia el futuro que nuestro país, se dividió en dos, cuando un Presidente argumentando una legitimidad del 54% dejo de escuchar y atender los reclamos de un segmento de la sociedad. No podemos volver a repetir ese error. Marcar las equivocaciones  de un Presidente debe ser la principal función de todos aquellos que creen en el sistema republicano.

Como reflexión adicional quiero comentarles que siento que las opiniones divergente debe ser siempre escuchada por todos aquellos que cumplan con una función ejecutiva. Es la forma más efectiva para crear un país donde no existan los intereses gubernamentales partidarios  (o sectoriales) que primen sobre los intereses comunes.

Soy de esos que creen que el presidente Macri puede fracasar en mil cosas, pero lo único en lo que debe ser impoluto es en no claudicar nunca la lucha contra la corrupción, la batalla contra el narcotráfico, la generación de empleo, la independencia de poderes, la igualdad ante la ley, la búsqueda del bien común  y el respeto por las instituciones. Hasta fracasando saldrá triunfador si el pueblo argentino siente que tiene un Presidente que levanto sin pausa estas banderas.

Los aplaudidores deben comprender que un Presidente se hace fuerte cuando muestra sabiduría. Cuando sabe reconocer un error y busca la manera de desandar el camino, al observar que la  senda -inicialmente elegida-  solo lleva a la catástrofe del sistema democrático.

Un punto para Mauricio Macri. Mi voto massista de apuesta hacia él sigue esperanzado.

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