Las cuentas públicas contabilizaron un déficit presupuestario primario -sin rentas financieras – de 27.239,4 millones de pesos, un 127% más en igual período de 2016, informó el jueves el Ministerio de Hacienda.

A su vez , el déficit financiero –luego del pago de la deuda- creció el 83,6%, de 23.994 millones a 44.045 millones de pesos. Sin embargo, el gasto primario mostró un aumento del 24% el mes pasado, frente al promedio del 36% de los primeros cuatro meses del año.

Mientras tanto, los ingresos totales crecieron el 14,5%, debido a que en mayo del año pasado se habían contabilizado unos $ 9550 para el Tesoro cuando el presidente Mauricio Macri suspendió el DNU de fines del mandato de Cristina Fernández de Kirchner que le devolvía a las provincias la totalidad del 15% de la precoparticipación de la Anses. Sin esta distorsión contable, los recursos tributarios habrían crecido un 23%, casi igual que el gasto. El mes pasado el gasto corriente aumentó 25,8% y el gasto de capital un 15,7 %

De este modo, entre enero y mayo el déficit acumulado llegó a $ 87.200 millones, contra la pauta semestral de $ 195.000 para el primer semestre, por lo que el Gobierno podrá cumplir con la meta que se fijó.

Según la información oficial, desde enero los ingresos crecieron el 34%, mientras que el gasto primario subió el 33 por ciento. En particular, el gasto de capital creció el 38%, mientras que los ingresos tributarios crecieron el 31 por ciento.

En particular, el gasto en vivienda creció el 127%; el 140% en educación (construcción de jardines de infantes); el 65% en agua y alcantarillado; y el 64% en transporte. Los subsidios económicos crecieron en general el 1 por ciento.

Es que el equipo económico se comprometió a bajar el nivel del gasto consolidado (Nación más provincias) del 42 al 40 por ciento del PBI este año. Luego, si la economía crece a una velocidad del 3 por ciento anual hasta fines del 2019, el gasto nacional pasará del 22 por ciento actual a un 20 por ciento.

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