Se trata de Graciela Bevacqua, quien ya había sido desplazada del organismo por el exsecretario de Comercio K, Guillermo Moreno. Crece la incertidumbre en torno al Instituto que desde hace nueve años no informa cifras confiables de inflación y pobreza

El “cambio” y sus paradojas. El primer escándalo político del gobierno de Mauricio Macri apareja peligrosos resabios K; se genera en torno a un flagelo sensible, como el de la inflación; y en el Indec, un organismo destruido desde la polémica intervención kirchnerista en 2007, que ocultó o falseó estadísticas; vació el Instituto y persiguió a trabajadores. Desde entonces no existen cifras confiables sobre el aumento de precios, como tampoco números que den cuenta, por ejemplo, de los 12 millones de argentinos sumergidos en la pobreza.

bevacquaPero nada parece cambiar en este órgano estatal. Ayer, la técnica Graciela Bevacqua, que en enero de 2007 fue la primera desplazada del Indec, a instancias del exsecretario de Comercio, Guillermo Moreno, fue echada por el Indec macrista. ¿El motivo? El mismo: el miedo oficial a revelar la inflación.

La justificación para destituirla de su cargo, tras unos pocos meses en funciones, se basó en las diferencias en los tiempos de construcción de un nuevo índice de precios al consumidor (IPC). Su lugar será ocupado por Fernando Cerro, quien hasta 2008 se desempeñó como director de cuentas nacionales del Indec.

Bevacqua aseguró que ella buscaba hacer un IPC “técnico y creíble” y afirmó que era “imposible, con la seriedad que exige la materia, hacerlo en los tiempos políticos que las circunstancias requieren”. Además, estimó en no menos de ocho meses la confección de un nuevo dato inflacionario; el director del Instituto, Jorge Todesca, busca tener un nuevo indicador de precios en menos de dos meses, en plena negociación paritaria.

“Estamos limitándole las funciones porque no estamos de acuerdo con el plazo de ocho meses que dio para el nuevo índice de precios”, dijo Todesca, y agregó: “El tema aquí es todo el calendario del Indec, que está retrasado. Ella [por Bevacqua] en una conferencia de prensa se anticipó y dio una fecha [de entrega del índice de precios e inflación ]. Hizo un anuncio unilateral sobre cuánto iba a tardar sin consultarme a mí y no hay documento del Instituto que avale esta fecha”.

El escándalo no culminaría aquí. Las nuevas autoridades también habrían pedido la renuncia a varios directores que Bevacqua había devuelto al Indec. Entre ellos estarían Cynthia Pok, la socióloga a cargo de las Encuesta Permanente de Hogares (EPH), dirección en la que se calculan los datos de empleo, pobreza e indigencia, y otros especialistas.

El “cambio” desanda sus pasos y así el Indec vuelve al fango del escándalo, la polémica y la falta de credibilidad, al expulsar a una técnica como Bevacqua, cuya reincorporación había abierto esperanzas alrededor de un organismo que el kirchnerismo corrompió.

Crece, también, la incertidumbre ante la preocupante inflación que, según el IPC-Congreso (que volvió a publicarse ayer), en enero mostró un alza del 3,6%.

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