Las últimas semanas fueron una montaña rusa para todos los argentinos. Pasamos de un eventual golpe de estado a una titánica lucha contra una comida y un medio de transporte. Hoy tenemos un paro nacional destituyen-te y mañana…. mañana puede ser día de un locro revolucionario.

Si Ud. es amigo del choripán y toma un colectivo para ir a una plaza de la república, lea esto con atención: puede ser que este incurriendo en conductas antirepublicanas.

Es que los argentinos somos así. Nacimos polarizados y moriremos aplastados por la grieta. Lamentablemente en el medio  estamos nosotros mismos, que somos inconscientes de los juegos del poder y de sus fines más oscuros.

De una campaña “Baradel andate” a una donde los “docentes son todos vagos”. De una plaza de apoyo a la gestión presidencial a un encendido discurso del mismísimo Mauricio y sus acólitos, contra el choripán y los colectivos. El problema no es el chorizo, sino el que le da de comer, diría un amigo que tengo en Cerrillos.

Lamentablemente, la oposición no encontró la fórmula para no quedar pegado a los aullidos “anti-animalistas” del Macri Gato o a los veganos “anti-choripan” que se reunieron en todas las plazas del país, defendiendo al gobierno de un supuesto golpe de estado que ni cerca estaba por concretarse.

Para fundamentar mi afirmación de la inexistencia de movilizaciones para expulsar de la quinta de Olivos a la pequeña Antonia, lo explico con una clara definición de conformación de la oposición peronista:

  • El 20% está conformado por Kirchneristas acérrimos. (Maximo, Larroque, De Vido, Sabbatella)

  • El 20% por Kichneristas peronistas. (Scioli, Randazzo, Domínguez)

  • El 20% por Massistas. (Massa, Alberto Fernández)

  • El 20% por peronistas de Perón y Evita. (De la Sota, Rodriguez Saa, Francisco, Peralta)

  • El 20% por oportunistas de la política. (Urtubey, Bossio, Pichetto, Venegas)

Ese 20% no logra ponerse de acuerdo con ningún otro 20%, por ende no existe una sola chance de que el peronismo se junte en el 2017 y la obliguen a Antonia a mudarse nuevamente a su viejo departamento de Libertador y Salguero, en la ciudad de Buenos Aires.

La verdad del chimichurri es que el macrismo fue estimulado por un kirchnerismo Cristinista que quería tener un enemigo claro adelante  y se dedicó a construir un adversario al que pueda amenazar con el fantasma del helicóptero. Es más fácil asustar a Mauricio, que tiene todo por perder, que acorralar a Sergio que no tiene una sola causa con justicia.

Ahora como se hace antimacrismo no golpista?

El camino es aprender a conocer esa ancha avenida del medio que la conforman millones de argentinos que no simpatizan con el gobierno, pero que lo votaron, y no ven como malos ojos muchos aspectos sociales de la gestión de Nestor Kirchner. No de Cristina. Son una especie de ciudadanía selectiva que ve que hay corrupción en todos los gobiernos y que los maltrató tanto Cristina tildándolos de “cacerolos” como ahora los golpea Mauricio subiendo el gas, la electricidad y la indomable inflación.

Esta ancha avenida del medio, que es muy ancha, no es una avenida politizada pero tampoco es apolítica. Este votante no confía en la política, pero tampoco la rechaza. No miran Intratables, ni a Majul, ni a Pagni, tampoco a Fantino, no se encienden con los discursos de Casero, pero amplía su opinión escuchando a sus amigos y familiares. Es un grupo duro de la democracia. Muy cerca del voto en blanco, pero muy lejos de los golpes de estado.

Es un momento bravo para los políticos. Apostar a la tranquilidad del oficialismo en esta elección los puede llevar a una cruel derrota en el 2019. Conformarse en frentes electorales del pasado es desde el vamos quedarse encerrados en un corral, del que quien se les pare adelante hoy  fácilmente los vencerá en las próximas elecciones.

Ya no alcanza con tener las cajas. La sociedad dió un inexorable cambio hacia la renovación política.

Los argentinos debemos saber que comer choripán no es golpista y que el sushi nunca le gana a las mollejas. Coma lo que quiera, abra bien los ojos, no se pelee con sus amigos por defender a un político, ahorre unos pesitos -si puede- y abrace muy fuerte a sus hijos. Lo mejor siempre esta por venir. O no.

Dejar una respuesta