El sommelier Luciano Sosto fue condenado esta tarde a la pena de prisión perpetua por haber asesinado a su madre Estela Garcilazo, en 2013, en un departamento del barrio porteño de Palermo.

El veredicto fue leído por el Tribunal Oral en lo Criminal 8 porteño y Sosto se retiró llorando de la sala de audiencias.

 

El juicio se inició el 26 de octubre y en la última audiencia del debate, el 25 de noviembre, declararon los seis peritos que realizaron durante el juicio un nuevo examen psicológico del imputado a pedido de la defensa.

La junta médica de psicólogos complicó a Sosto, al igual que la pericia que ya constaba en la causa, ya que concluyó que tiene una personalidad compatible con la comisión del crimen que se le imputa.

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Además, los psicólogos del Cuerpo Médico Forense destacaron que presenta “un trastorno mixto de personalidad con predominio narcisista-paranoide y en tercer lugar psicopático”.

El sommelier declaró durante el debate en dos oportunidades en las que afirmó que es inocente y pasaron varios testigos que lo comprometieron -como la médica que pidió la intervención policial o los primeros policías en llegar al departamento de la víctima o el médico de la autopsia-, y otros, de su entorno, que lo creen incapaz de haber asesinado a su madre.

El hecho se registró el 26 de diciembre de 2013 en un edificio de la calle Seguí 4444 dePalermo, donde Sosto vivía en el 5to. “B” y su madre, Garcilazo, en el departamento de abajo, el 4to. “B”.

Según el sommelier, aquel día, alrededor de las 15, encontró a su madre tirada boca abajo en la cocina del departamento de ella, intentó reanimarla y llamó en dos oportunidades al servicio de emergencias del Hospital Alemán.

Si bien Sosto instaló la idea de que su madre podría haber sufrido una de sus habituales caídas, en la morgue, los forenses determinaron que Garcilazo había sido asesinada y que la causa de muerte era una “asfixia por estrangulación”, por lo que Sosto quedó detenido como principal sospechoso.

La data de la muerte es clave en la causa, ya que estableció que a Garcilazo la asesinaron entre las 7.30 y las 11.30 de aquel 26 de diciembre, por lo que para los acusadores, los llamados al servicio de emergencias a las 15 fueron una puesta en escena de Sosto para encubrir el crimen.

Estudios complementarios a la autopsia determinaron que en la vagina de Garcilazo había “fosfatasa ácida prostática”, una de las proteínas del semen, por lo que terminó también acusado del abuso sexual de su madre.

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