El triunfo de Mason Dixon por puntos sobre el veterano Rocky Balboa parecía ser el final definitivo, la última vez que los fanáticos del personaje de Sylvester Stallone iban a ver al “semental italiano” en la pantalla grande. El propio actor contaba que había cerrado ese exitoso ciclo de su vida para siempre, que había quedado conforme con el final, con la despedida de su público y que a Rocky “no había que presionarlo más”. Pero… “Ocho años después aparece un chico en mi puerta con la propuesta de hacer ‘Creed’. Yo pensé: ‘el público va a creer que sólo lo hago por dinero. Van a llamarla ‘Rocky VII’, nadie va a pensar que es auténtico’. Pero me di cuenta que Ryan Coogler era un director capaz y cuando vi su pasión para hacer esto dije: ‘Sí, confío en él’”.

La sensación que genera ver “Creed” es la misma que describe su protagonista y, a pesar de los prejuicios, la séptima película de Rocky, que llega hoy a las carteleras, se erige como la mejor de la saga. En realidad, el film cuenta la historia del hijo de Apollo (el rival de las primeras dos entregas) y su relación con el mítico ex boxeador y en su estructura presenta las dosis necesarias de drama y entretenimiento. En comparación al resto, esta versión (la primera cuyo guión no fue escrito por Stallone) tiene más matices y además de las divertidas escenas de lucha cuenta dos historias atrapantes que se juntan y complementan.

Adonis Johnson (Michael B. Jordan) es un joven de clase media alta de Los Angeles. Su padre murió en el ring en manos de Iván Drago y, añorando acercarse a la figura de Apollo y al prestigio que cosechó, decide lanzarse como boxeador profesional. Renuncia a su trabajo y su cómoda vida de lujos y se marcha rumbo a Filadelfia en busca del último gran boxeador, el que le quitó el título del mundo a su papá, Rocky Balboa. Para componerlo, Michael debió someterse a un durísimo entrenamiento que lo transformó en un boxeador. “Una dieta estricta, tuve que dejar muchas comidas y después pesas, correr y boxear seis veces por semana, fue muy intenso”, describió.

creed 2Si el trabajo de Jordan es muy bueno, lo de Stallone sorprende todavía más. Porque afronta con gran precisión el papel de un ex boxeador que se ha quedado sólo, que física y anímicamente está en la última etapa de su vida, con el rostro marcado por los golpes y las canas dominando su cabellera.

Los detalles y los guiños con los anteriores films aparecen constantemente como adornos del relato y de ese modo se ve, por ejemplo, a Adonis entrenando con una remera con la inscripción: “Why do I wanna fight? Because I can’t sing and dance…” (¿Por qué voy a boxear? Porque no puedo cantar ni bailar). Frase que Rocky le dijo a a su esposa Adrian en la primera película.

El rodaje fue en Liverpool, Londres, Las Vegas pero el espacio más importante es el de Filadelfia, un personaje más de este cuento completo. Ciudad gris, de gente de trabajo y esfuerzo, el frío atraviesa la pantalla y más en las mañanas oscuras de entrenamiento por la ciudad. “Yo viví y trabajé ahí, y de no ser por eso jamás hubiese elegido a Filadelfia para hacer el rodaje. Es una ciudad dura que no ha recibido el reconocimiento que merece. Los boxeadores que salen de allí saben lo que es el esfuerzo y por eso son más duros que el resto”, aseguró Sylvester.

La figura del rival a enfrentarse en la gran pelea del film es otra de las distinciones en las que el director Ryan Coogler (premiado en Sundance por “Estación Fruitvale”) deja su huella. Ricky Conlan es un boxeador inglés que, acosado por una condena judicial que en breve se hará efectiva, apela a una última gran pelea que le deje buenos dividendos. El actor que lo interpreta es un boxeador profesional, el peso crucero Tony Bellew. Fanático del Everton de la Premier League británica, lleva a Rocky y su pollo a subirse al ring en el estadio de su club.

La tecnología y el choque de generaciones también tiene su pequeño espacio en la historia. I-pads, celulares última generación, reproductores de música y pantallas gigantes son algunos de los chiches de Adonis, que distan mucho de la rústica televisión de Rocky. Sin embargo, la química entre los personajes es resultado de la buena conexión entre Stallone y Jordan. “El afrontó un duro entrenamiento y lo superó. Además tiene algo que no se puede fabricar, tiene una magia especial para cautivar al público”, describió el veterano intérprete. En tanto Jordan remarcó la experiencia de su compañero: “Siempre tiene un consejo para darte”.

El resultado de todo esto es una gran obra de dos horas y cuarto (la más larga de todas) de duración, que atraviesa distintos estados y, por las buenas respuestas que viene generando, parece estarse gestando una nueva leyenda.
El Globo de Oro: el reconocimiento, 40 años después

rocky 2En 1976 Sylvester Stallone arrancó su historia con el personaje Rocky Balboa. A lo largo de las seis entregas de la saga, el film obtuvo diez nominaciones a los Oscar y ganó tres: Mejor película, Mejor director y Mejor montaje. En los Globos Oro sólo ganó como Mejor Película. Para Stallone los premios eran lejanos… hasta ahora. En su mejor trabajo de la saga se quedó con el Globo de Oro a Mejor actor de reparto. “Quiero dar las gracias a mi amigo imaginario Rocky Balboa por ser el mejor amigo que he tenido nunca”, dijo feliz. Además, también fue nominado al Oscar en la misma categoría, tal vez tenga su desquite.

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