Tras el hackeo a la cuenta de Twitter de la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, salieron a la luz diversas pruebas que confirman que el ataque cibernético fue mucho más allá de lo que se difundió oficialmente en los medios. Alcanzando además al correo electrónico de la propia ministra, así como también a distintas áreas que manejan información sumamente sensible, como el sector de denuncias y el propio sistema de información criminal, según pudo constatar este medio.

Detrás del “humor” y los “chistes” por el ,en apariencia inocente hackeo, en realidad se terminó revelando que los ataques habían sido más grandes de lo que se pensó en un primer momento, e incluyeron cuentas de máxima sensibilidad.

Apenas luego del conocido y público hackeo (el de Twitter) comenzó a circular por las redes una captura de pantalla tomada desde el propio mail de la ministra: “Minutos antes de resetear la password a la ministra”, se mofó un usuario de identidad reservada en Twitter, quién además se encargó de aclarar que no era él el autor material del hecho.

Y eso no fue todo, según consta en otras capturas que el presunto autor del hecho fue haciendo circular a través de las redes, se pudo probar que también tuvieron acceso a distintas áreas del ministerio, como denuncias@minseg.gob.ar, donde se realizan presentaciones contra presuntos criminales, lo que deja en una situación de exposición extrema a los aportantes de información a la cartera y al propio sistema nacional de información criminal, que deberían requerir de un alto grado de seguridad informática.

Javier Smaldone es un reconocido experto en seguridad informática.

Según trascendió, las advertencias sobre un posible ataque informático al ministerio se venían dando desde fines del año pasado: el 31 de diciembre, desde la cuenta @OcsinoDeJuliFox se había advertido al ministerio y a la propia ministra que el acceso al sistema de información criminal, que contiene los datos de todas las personas con procesos judiciales en el país, se encontraba vulnerable. Sin embargo, nadie lo escuchó. En declaraciones al portal El Disenso, el usuario, de identidad reservada, explicó: “En ningún momento se contactaron, dieron respuesta o siquiera cambiaron las contraseñas. No tenía otro modo de dar aviso, es un gran problema para la seguridad del país, aun así parecen no interesarles.. aún”.

En este contexto, la vulnerabilidad de estos sistemas fue confirmada por una alta fuente gubernamental, quien en diálogo con El Destape se encargó de aclarar que estar áreas son fáciles de atacar “por su alto grado de simplicidad” y aseguró que es necesaria una estricta reforma de los protocolos de seguridad del Gobierno “incluyendo la Casa Rosada”.

“Quienes entraron tuvieron muy buena intención, porque en otro caso hubieran hecho circular los mails privados de la ministra y las denuncias que llegaban. Sólo mostraron que tenían acceso como una advertencia”, explicó el experto informático Javier Smaldone, una de las personas que se encargó de recopilar todas las capturas que circularon en los últimos días.

En este sentido, Smaldone explicó que al momento se confirmaron al menos tres cuentas del ministerio vulneradas y se refirió al ataque: “No parece ser el trabajo de un hacker profesional ni de un grupo de criminales que quiera desprestigiar al Gobierno”, explicó sobre el episodio.

Además, el informático advirtió por la falta de seguridad en cuentas clave: “Si esto lo lograron unos pibes entusiastas, imaginate lo que podría lograr un grupo narco-criminal con fondos y con intereses en revisar las denuncias que llegan al ministerio”, explicó.

Pese a la gravedad del asunto y al ser consultados por el diario La Nación, desde el ministerio de Seguridad se limitaron a decir que la cuenta de correo de la ministra se encuentra funcionando con normalidad.

Por su parte, Patricia Bullrich presentó una demanda judicial la semana pasada donde denunció el hackeo a su cuenta de Twitter, aunque no informó de los posibles ataques a las áreas que manejan la información más sensible del ministerio, algo que los presuntos atacantes vienen advirtiendo desde fines de 2016, y que podría comprometer seriamente a los denunciantes, sobre quienes debería ejecutarse un severo sistema de protección, dado que quienes hayan ingresado al sistema pudieron acceder a su información personal.

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