A los que hacemos periodismo por pasión, se nos fue Diego Gualda. Los que lo conocimos, mucho antes de estos momentos de éxitos que le tocaban vivir, sabemos que el gordo era un provocador. Amaba las largas charlas, las picadas y el buen whisky. Siempre dispuesto a ayudar para difundir una iniciativa de sus amigos o conocidos. Hombre exteriormente bravo, pero un tipo con códigos. Un tremendo emprendedor. Reconocido por su talento, creatividad e irreverencia, Diego Gualda, nació en San Isidro en 1974 y estudió periodismo en la Universidad Católica Argentina (UCA), trabajó como editor en la revista Noticias y, antes, hizo reportes y columnas para Libre, Gente, Cosmopolitan, Infobae y La Nación, entre otros medios.

En Télam había ingresado como jefe de la sección Sociedad, desde la que pasó a la nueva web de la agencia nacional de noticias atraído por el mundo del periodismo que más le apasionaba: el digital.

Algunos de sus trabajos le valieron más que el reconocimiento público: en el 2011 recibió una mención especial en los Premios ADEPA por su cobertura de la toma del Parque Indoamericano para Gente y en el 2015 ganó el Premio ADEPA en la categoría Libertad de prensa por la cobertura para revista Noticias de la masacre de Charlie Hebdo.

Polifacético, Gualda deja como legado obras de ficción como la trilogía de “Hijos de la oscuridad” (Ediciones Urano, 2014, 2015 y 2016); “Putas, fantasmas y gatitos” (Letras del Sur, 2015); “Pocas Pulgas” – Colección de cuentos (Ediciones B, 2011); “Hablalo con mi abogado” (Plaza & Janés , 2009); entre otros títulos de una vasta obra.

También escribió “Buenos Muchachos”, una biografía no autorizada de Jorge Rial y Luis Ventura que Sudamericana publicó en el 2015.

Gualda, tal vez en una búsqueda personal intensa que lo convirtió en un verdadero agitador cultural, incursionó también en la actuación, en la que se formó con Juan Barraza y Alejandro Angelini y que lo llevó al terreno de la comedia stand up.

Produjo espectáculos y se presentó en el Teatro El Bululú, Liberarte, The Cavern Club, Hard Rock Café, Niceto Club (para Comedy Central) y en otras salas del circuito off-Corrientes.

También trabajó en TV y en el 2014 fue uno de los comediantes invitados a participar en el Festival Ciudad Emergente. Un año después, se presentó en Hollywood, donde, según contó con una virtud que lo caracterizaba, la de reírse de sí mismo, “los gringos se rieron y todo. Más que nada, de mi acento”.

Era además escritor y docente. Ocupaba el cargo de prosecretario general de redacción de Télam y editor jefe del portal de la agencia nacional de noticias. Falleció en la tarde de hoy a los 42 años víctima de una crisis respiratoria.

Un luchador con todas las letras.

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