Otra vez Boca hizo agua en Mar del Plata, tierra en la que perdió los tres partidos que disputó en este verano. Con un nivel sorpresivamente bajo cayó 2 a 0 frente a Estudiantes, que se adjudicó la Copa de Oro en juego. Para despedir la pretemporada, el Xeneize se medirá con River en Mendoza el sábado. El dato colorido fue que Guillermo Sara atajó con la camiseta “2” azul y amarilla de Daniel Díaz por no tener una adecuada para cambiar ante el requerimiento del árbitro.

Boca arrancó mejor

Desde los primeros minutos, a partir de las rápidas elecciones de Alexis Messidoro y algunas apariciones de Pablo Pérez, Boca intentó tener la iniciativa, pero con el correr de los minutos el equipo se fue desinflando. A partir de algunas desinteligencias en el fondo, el equipo de Arruabarrena empezó a ceder terreno. En esa distracción del elenco del Vasco empezó a crecer el Pincha y a convertirse en un verdadero dolor de cabeza para su rival, la presencia de Gastón Fernández, que volvió loco a todo Boca. La Gata resultó un perfecto administrador del fútbol del Pincha y potenció la presencia de Carlos Auzqui y compañía.

Sin embargo, quien primero asomó las narices al arco rival fue el elenco de La Ribera. Primero con una inexistente posición adelantada de Messidoro cuando convertía ante la presencia de Mariano Andujar. A los 18, el arquero le tapó un tremendo cabezazo a Carrizo. A partir de este momento, al xeneize se le desestabilizó la estantería.

Anoto Estudiantes

A los 36 minutos el León aprovechó a la perfección una contra tras la pérdida de la pelota de Cristian Pavón. Auzqui y la Gata ejecutaron una acción formidable que terminó en una buena definición de Fernández para el 1-0.

En el complemento, Boca siguió con sus irregularidades y el elenco de Nelson Vivas no lo perdonó.

Llegó el segundo

A los 3 minutos, la última línea de Boca mostró una vez más la hilacha, tal como sucedió en todo este verano. En un doble error entre Lisandro Magallán y Nicolás Colazo, este último le dejó servida la pelota al pibe Elías Umeres para el 2-0. Este fue un golpe que no le dejó espacio ni tiempo para la reacción a Boca y dejó más preocupaciones aún, a pocos días de un nuevo amistoso contra River que, en medio de la desazón xeneize, tendrá poco de “amistoso”.

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