El papa Francisco inició un nuevo proceso legal para apartar de su cargo a los obispos que gestionen mal los casos de abusos sexuales y señaló que podrán ser destituidos si el Vaticano determina que fueron “negligentes” en su labor. La norma, sin embargo, se ciñe a negligencias “graves” o “muy graves”.

La ley, publicada este sábado, coincide con una antigua demanda de las víctimas de abusos y sus defensores. Reclamaban que se exigieran responsabilidades a los obispos por no proteger a sus congregaciones de los sacerdotes pederastas.

Las víctimas han acusado desde hace tiempo a los obispos de ocultar los abusos y trasladar a los agresores de parroquia en parroquia en lugar de reportarlos a la policía. Múltiples casos de pedofilia en Europa y América han desatado con los años fuertes críticas contra la jerarquía eclesiástica, con acusaciones de encubrimiento de los sacerdotes abusadores.

franciscoEn el texto, Francisco admite que la ley canónica ya permitía destituir a un obispo por negligencia. Sin embargo, informó que quería reforzarla y ser más preciso al definir los “motivos graves” que pueden costarles el puesto.

Los obispos “deben mostrar una diligencia especial al proteger a los más débiles en su congregación”, afirmó Francisco en la ley, llamada motu proprio.

Solo casos graves

El motu proprio publicado este sábado consta de cinco artículos. En el primero de ellos, se señala que aquellos con responsabilidad en la Iglesia “pueden ser legítimamente retirados de su cargo si, por negligencia, hayan omitido acciones que hayan provocado daños a otros”.

Estos daños pueden referirse a personas físicas o a la propia comunidad, y el perjuicio podrá ser “físico, moral, espiritual o patrimonial”.

El obispo podrá ser retirado únicamente si ha fallado objetivamente de manera “muy grave” a sus responsabilidades pero, en el caso de que se trate de abuso a menores, “es suficiente que el fallo sea ‘grave'”, lo que implica un endurecimiento normativo.

Dejar una respuesta