Juan Morris pasó cuatro años y medio de su vida tratando de entender a otro hombre. Intentó saber cuáles eran los miedos, las contradicciones, los sufrimientos y las pasiones de Gustavo Cerati. Fruto de ese esfuerzo son las 320 páginas de Cerati. La biografía, un volumen publicado en 2015 en el que busca comprender y contarle a los lectores quién era el astro rockero argentino.

Morris es un periodista especializado cuyos trabajos han sido publicados en medios como Rolling Stone —fue secretario de redacción de la edición argentina de esta revista—, Esquire y Gatopardo. Habla con voz pausada mientras recuerda la odisea en la que se embarcó al investigar al músico: “En Argentina estamos conscientes de que es el único artista del rock nacional que impactó a toda América Latina. Fue un compromiso enorme plasmar la historia de su vida y desmitificar muchos aspectos de su leyenda”.

Juan Morris, biografo de Gustavo Cerati
Juan Morris, biografo de Gustavo Cerati

En su libro, el autor se esfuerza por buscar razones, desentrañar historias y contar descarnadamente momentos cruciales de la vida de Cerati como su infancia, el clímax y la separación de Soda Stereo, y las últimas jornadas del músico en Caracas, antes del accidente cerebrovascular que lo dejaría en coma, y del que ya no se recuperaría.

El 4 de septiembre se cumplen dos años de la muerte del músico argentino que compuso parte de la banda sonora de nuestras vidas. Los latinoamericanos que han bailado o cantado a los gritos “De música ligera”, “Cuando pase el temblor”, “Canción animal” o “Persiana americana”, entre tantas otras canciones de Soda, se cuentan por legiones. Morris trabajó para contarnos quién era ese hombre que en “Beautiful” nos dijo: “Mereces lo que sueñas”.

“Él no fue el niño genio que a los tres años ya distinguía las notas y a los siete cantaba fantástico, no”, dice Morris. “Cerati era uno de nosotros: fue alguien que trabajó duro y le puso toda su energía a crecer como artista. No la tuvo fácil”.

¿No es un poco osado afirmar que Cerati no era un genio? ¿Cómo es el trabajo de indagar en la vida real de un músico tan célebre?

Cuando decimos que alguien es un genio es algo cómodo, asumimos que no es como nosotros y por lo tanto es una rareza. No es el caso de Cerati, porque si examinás discos como Soda Stereo y Nada personal, no ves nada que indique un destello muy original. En Signos comenzás a percibir algo, pero cuando llega Canción animal hace erupción todo su talento, al punto de que creo que es el principio del fin de Soda Stereo. En ese punto Cerati ya se empezó a elevar y Zeta (Bosio) y Charly (Alberti) se quedaron atrás.

Pero “Canción animal” se grabó en 1990, a Soda le quedaban siete años por delante…

Fue el momento en que buscó la música con la que había crecido: el rock progresivo, (Luis Alberto) Spinetta, Vox Dei. Y cuando vuelve a sus raíces se produce un Big Bang adentro suyo. Todo eso explotó y compuso el primer disco clásico del rock latino. Luego vinieron clásicos como Dynamo, Sueño stereo y Comfort y música para volar, pero el trío ya estaba en crisis. Fueron tres amigos que empezaron una banda a los 20 años y, en el camino, uno de ellos se convirtió en una de las más grandes estrellas de rock del continente.

¿Cuánto influyó su familia en su decisión de ser un músico profesional?

En realidad fue él quien lo decidió. No creo que nadie se lo hubiese podido impedir, la verdad. Cuando cumplió 18 años estaba completamente loco por el rock, su padre le compraba discos en los viajes y él aprendió a tocar la guitarra bajándole las revoluciones a los discos de Hendrix. Pero los Cerati son una estirpe de hombres viajeros: a los 20 años su abuelo se escapó de Italia en un barco para buscarse la vida en Argentina; a los 20 su padre salió de Entre Ríos en un bus hasta Buenos Aires, donde se convirtió en un ejecutivo de la Esso; y a los 20 Gustavo funda Soda Stereo, que es la banda que lo convertiría en una estrella de rock.

03CeratiES-master315¿Cuál es el mito más grande en la vida de Cerati?

Parecerá raro pero en Argentina todos lo veían tan exitoso, sofisticado, caballeroso y educado que asumieron de inmediato que era hijo de una familia aristocrática, pero eso es un mito absoluto. Él creció en una familia trabajadora de clase media baja, no fue un tipo que siempre estuvo rodeado de discos e instrumentos. Todo se lo ganó por su deseo y la ambición que tenía de mejorar y abrirse paso en la vida. Para Gustavo el rock no era una forma de romper con sus tradiciones sino que fue una herramienta para ascender social-mente en un sentido cultural, no material. Quería experimentar el mundo.

Después de dedicarle tantas horas a estudiar su vida, ¿cómo cambió tu percepción del hombre detrás de la leyenda?

Antes pensaba que Cerati era frío, distante y muy discreto. Pero si escuchás atentamente sus canciones, lográs conocer mucho de Cerati. Te pasa mucho más que con Charly García o Fito Páez; por ejemplo, cuando escuchás “Té para tres” es fácil advertir que algo grave pasaba en su vida. En ese caso era el diagnóstico de la enfermedad crónica de su padre. “Amor amarillo” es un disco entero dedicado al crecimiento de su hijo Benito, en la panza de Cecilia Amenábar, que era su esposa. Es difícil pensar en algo más íntimo que eso. “Crimen” es la canción que describe su tormento al romper con Déborah del Corral y “Karaoke” está dedicada a Cecilia, después de que se separaron. Muchas partes de su vida están a la vista, codificadas en sus composiciones.

Soda Stereo cambia muchos aspectos de la escena rockera en Argentina, en el libro explicas que esto se produjo por una conjunción de eventos afortunados

Así es. Recuerdo una anécdota de los inicios de Soda. Ellos tocaban en un sótano y Gustavo ve desde el escenario a una chica con los pelos parados y el rostro pálido por el maquillaje que lo impresionó mucho. Cuando terminó de tocar la buscó y era Tashi, una chica de 15 años que se convirtió en su novia, pero lo interesante es que él confió en ella para que les dijera cómo vestirse, peinarse, cortarse el pelo y toda su imagen. Es decir: el look que desató la Sodamanía en Sudamérica fue definido casi por casualidad. Ellos comenzaron a preocuparse por el escenario, innovaron en aspectos de escenografía como cuando hicieron una playa de plástico, mejoraron la interpretación, eran obsesivos con el sonido y el resto es historia.

Uno de los hallazgos de esta biografía es que nos permite conocer algunos de los temores de Cerati. ¿Cuán inseguro era en su proceso creativo?

Era un perfeccionista extremo. Eso explica por qué era el primero en llegar a trabajar en el estudio y el último en irse. Podía estar ocho horas con una línea de guitarra que dura 20 segundos. Soda Stereo ensayaba de lunes a lunes. Cuando tenían una gira tocaban el show tres veces al día. Es increíble porque era alguien con muchas certezas pero, a la vez, muy inseguro. Cuando terminaba un concierto y volvía al hotel buscaba en YouTube los videos que había filmado la gente para mirarse y se criticaba mucho. Le daba vergüenza las cosas que decía arriba del escenario y no le gustaban sus letras por eso le pedía a sus amigos que lo ayudaran.

¿Cómo defines los sucesos de Caracas, las condiciones que provocaron el colapso del que nunca se recuperó?

Investigar lo que pasó esa noche fue el germen de este libro, de hecho escribí una nota al respecto en Rolling Stone. Hablé con los músicos que lo acompañaron, con las enfermeras que lo atendieron y así me enteré que primero tuvo medio lado del cuerpo paralizado, pero comió arepas y vio una película antes de perder la conciencia por el accidente cerebrovascular. Muchos testigos me dijeron que se estaba cuidando menos, volvió a fumar y a veces lo vieron tomando cervezas desde el mediodía. Para alguien que ya había sufrido una trombosis en la pierna no era lo ideal. Se especuló mucho acerca de que la mezcla de viagra, cocaína y alcohol fueron muy peligrosas para un hombre de 50 años, pero la verdad es que tenía un ritmo de vida frenético y estresante que al final le pasó factura. A cualquiera puede pasarle.

¿Cuál de sus discos crees que es el más revelador de su legado musical?

Es muy difícil pero creo que en Fuerza natural, el último disco que grabó, las líricas cambian. Es un artista pleno, maduro, que se pregunta por la naturaleza del tiempo, su significado, si es circular o lineal y si se puede esquivar. Es casi un manifiesto filosófico y existencial porque él habla de que no importa tanto el destino, sino el viaje. Se trata de estar en esa búsqueda del presente, de cómo habitarlo y evitar que la ansiedad te haga vivir pendiente del futuro. Creo que uno vive de acuerdo a ciertas preguntas, y que en Fuerza natural él se hizo las preguntas correctas.

Via: NYTIMES.COM

Dejar una respuesta