La detención y arresto de Leandro Santos es tan sólo la punta de la cima de una larga historia que incluiría explotación de menores, abusos, orgías y todo tipo de maniobras fuera de ley.

El ex modelo, ahora detenido en Marcos Paz, puede llegar a ser extraditado a Uruguay, ya que allí tiene una causa que lleva siete años de investigación. En esta causa, hay tres condenados por trata de personas con explotación sexual.

Y no es lo único, Santos, sus hermanos y un socio, están siendo investigados por un delito similar en la Justicia Federal de nuestro país. Al parecer, eran los encargados de conseguir chicas “bonitas” para fiestas privadas que incluían sexo -en parejas y en grupos- a las que concurrían reconocidos varones del poder local. La lista incluye funcionarios, políticos, sindicalistas, famosos y empresarios.

El “montaje” superficial era la agencia Latin American Models, propiedad de Santos, allí el modelo tenia un cuantioso staff de mujeres para que se “hiciera presencia en eventos”, desde cenas hasta bingos o casinos. A las chicas, les prometía una carrera exitosa, un camino hacía la fama absoluta. Pero en la carrera había obstáculos, y las chicas debían ser “todo terreno”, lo que en la práctica, creen en la Justicia, significaba prostituirse.

Santos sería la cara visible de una red financiada por hombres argentinos y uruguayos del negocio del juego que pusieron a su disposición dinero para casas, campos, estancias y camionetas a cambio de que les consiguiera mujeres para divertirse.

El modelo, que no vio crecer su propia carrera dentro del mundo de las pasarelas “vio el negocio en otro lado”, aseguran desde su entorno de allegados.

El lunes pasado, Santos fue detenido por Interpol. Tenía ya un pedido de captura desde el 20 de septiembre, solicitado por la jueza uruguaya Beatriz Larrieu, quien lo imputa por el delito de proxenetismo y explotación sexual de menores. Es la tercera vez que Santos es detenido. Sus abogados Fabián Amándola y Fernando Burlando solicitaron su excarcelación, rechazada por el fiscal Federico Delgado y el juez Claudio Bonadio.

El comienzo de la historia:

En diciembre de 2010, una joven uruguaya denunció a Santos y dos socios por amenazas, explotación y trata de personas. Luego los denunciaron otras tres jóvenes. Se ordenó su captura internacional. Dice la causa uruguaya: “Resultaba claro el vínculo de “socios” entre Acosta y Santos, donde este último le enviaba al primero “chicas de la farándula de Buenos Aires” para desfiles y fiestas privadas a mitad de precio, y Acosta por su parte le enviaba o llevaba a Santos, en Capital Federal, chicas que ellos denominaban “todo terreno” para desarrollar la doble actividad de modelaje y prostitución, la que en principio no era del todo visible por parte de las chicas, pues las condiciones del viaje iban mutando hacia propuestas e inducción a la prostitución.

Ello incluía la exigencia inesperada de que tuvieran encuentros sexuales con organizadores de los eventos y gente allegada a Santos, por quienes eran invitadas a fiestas que encubrían verdaderas “orgías”, siendo obligadas a prostituirse como condición para ir a los eventos de modelaje o televisión.

Santos era el que organizaba los distintos encuentros sexuales, quien se encargaba incluso de hacer el filtro de las mismas examinándolas físicamente en ropa interior.

José Miguel Acosta Ferrero, Roberto Rodríguez Delgado y su madre Ondina fueron condenados.

Alertados por la situación en Uruguay, el 17 de febrero de 2012, sus abogados de entonces, Mariano Cuneo Libarona y Guillermo Acuña Anzorena, pidieron la exención de prisión de Santos antes de que ocurriera: presentaron un Hábeas Corpus Preventivo. Santos fue detenido y liberado dos veces en pocos días, en acciones poco claras de un fiscal de instrucción porteño y la jueza uruguaya de entonces.

Su nombre se borró para la Justicia durante años, hasta que en septiembre, el fiscal uruguayo Carlos Negro reflotó la orden de captura y explicó que las hojas de Santos se habían “traspapelado”.

Ese “error” le permitió a Santos seguir sus negocios en Buenos Aires, financiado por políticos y empresarios. Organizaba fiestas privadas en un campo de General Alvear, en una casa de Barrio Parque, en un galpón de Palermo, en un predio cerrado de Pilar.

Llevaba chicas a cenas en restaurantes de la Costanera, que funcionaban como previas para Jet o Tequila, donde se instalaban en los VIP, igual en los boliches Ink y Vita. Santos también armaba viajes para mandar chicas a Dubai, Singapur, Marruecos, Miami, Punta del Este.

El ex modelo sufrió un sacudón cuando el fiscal Alberto Nisman apareció muerto en enero de 2015. Se supo que varias de las novias del fiscal eran del staff de Santos. Una de ellas incluso lo denunció por amenazas. Cerró su agencia pero pudo seguir en las sombras, apoyado por los poderosos.

El año pasado se inició una investigación en Argentina por la denuncia de una modelo, que acusó al manager y a su hermana Micaela de formar una red vinculada a la prostitución VIP. La causa por trata de personas -bajo estricto secreto de sumario- la lleva adelante el Juez Federal Sebastián Casanello y el fiscal Federico Delgado. Se le pidió intervención a la Protex (Procuraduría de Trata y Explotación de Personas), a cargo del fiscal general Marcelo Colombo.

En la lista de Santos aparecen modelos que participan en tres de los programas más vistos de la televisión argentina. También había menores de edad. En el circuito de Santos ya hubo tres muertes: su hermano y dos modelos. Se dice que desde que lo detuvieron el lunes, hay muchos con pesadillas.

via argnoticias.com

Dejar una respuesta