Se estima que tan sólo en Facebook circulan más de 240 mil millones de selfies. Y, dentro de ese número, algunas personas son las que más aportan. Aunque a simple vista parezca un hábito o una costumbre simpática, especialistas advierten que detrás de algunos casos puede esconderse una patología.

La moda de autorretratarse y postear en las redes sociales crece tanto entre las personas adultas como entre los adolescentes.

En este sentido, el psicólogo Santiago Gómez, director de Decidir Vivir Mejor y del Centro de Psicología Cognitiva, dice: “Las selfies resultan una patología, cuando el sujeto no puede dejar de realizar los actos compulsivos de sacárselas y publicarlas en las diferentes redes sociales, buscando la aprobación y el reconocimiento de los otros mediante los comentarios positivos y el ‘me gusta’ que publican los “amigos virtuales”.

selfie1“Uno de los principales motivos es la necesidad de pertenencia al grupo de pares. La selfie es un medio que permite la inclusión y a través del cual se busca la aceptación de los amigos”

El especialista explica que la compulsión puede desencadenar diferentes patologías como el trastorno obsesivo, las conductas adictivas a las redes sociales, estrés y trastornos del ánimo.

PRINCIPALES CAUSAS PARA SACARSE UNA SELFIE

Expertos en redes sociales plantean que entre las principales causas que motivan la selfie figuran la diversión, para presumir logros, como mensaje a alguien y para compartir momentos vividos con otros.

“Uno de los principales motivos es la necesidad de pertenencia al grupo de pares. La selfie es un medio que permite la inclusión y a través del cual se busca la aceptación de los amigos. Esto se da principalmente entre los adolescentes”, dice Gómez.

El especialista explica que la necesidad de obtener reconocimiento social parte de una baja autoestima: “Tratan de calmar la sensación interna de malestar buscando la aprobación de los amigos virtuales. Esto genera una retroalimentación negativa porque aumenta el estado de malestar y en consecuencia incrementan los actos compulsivos de autorretratarse para luego subir las fotos en las redes sociales”, afirma Gómez.

Cuando la selfie que el sujeto publica no satisface sus necesidades porque no cumple con las expectativas (no alcanza la cantidad de ‘me gusta’ esperados) puede generar sensaciones de frustración, angustia y depresión.

Diversos estudios revelaron que las personas suben fotos únicamente de aquello que quieren mostrar para construir determinada imagen de sí mismos. Esta identidad online se pone a consideración de los demás con el objetivo de recibir retroalimentación y ser validada.

selfieLa identidad online se pone a consideración de los demás con el objetivo de recibir retroalimentación y ser validada

Es por esto que muchos plantean la tendencia de sacarse selfies como actos de vanidad y narcisismo o baja autoestima y necesidad de autoafirmación.

La psicóloga Mariana Kiebe explica que aunque las personas con trastornos de ansiedad no se exponen porque temen ser evaluadas, sí genera ansiedad buscar la aprobación del resto y no conseguirla.

A su vez, explica que las personas con autoestima baja suelen ser poco asertivas en la comunicación (no encuentran la forma de comunicar lo que quieren desde el tono y lo gestual), tienen una valoración negativa de sí mismos y generalmente buscan que otros les den seguridad.

“Persiguen la aprobación constante de los demás y cuando no la encuentran se sienten mal. La selfie es la imagen que proyectan y la percepción de sí mismo es a partir de lo que opinan los otros”, dice la especialista.

EL CULTO HACIA UNO MISMO

Según el sitio Best Computer Science Schools, las redes sociales están fomentando el narcisismo en las personas, ya que la mayoría de los usuarios persigue la admiración de los demás. Por eso buscan mostrar que llevan una vida ideal, sus logros y atributos físicos.

Y esto, plantean, puede derivar en trastornos psicológicos como depresión, trastornos obsesivos compulsivos o dismorfofobia (preocupación desmedida por algún defecto percibido en las características físicas) u otros.

En este sentido, un estudio desarrollado por las universidades de Birmingan, Edimburgo y Heriot-Watt, en Reino Unido, a partir del seguimiento de 500 usuarios de la red social, revelaron que quienes publican selfies de forma exagerada suele tener relaciones más superficiales y peor sentido de la intimidad. Y que es esta última característica la que aleja a las personas acostumbradas al trato cara a cara.

Por su parte, el especialista Gómez recomienda a los padres estar atentos al comportamiento que los chicos tienen con las selfies para poder trabajar en la prevención evitando las conductas compulsivas.

En este sentido plantea que es fundamental el diálogo familiar, ya que podría ayudar a controlar y a fomentar un buen uso de las redes sociales por parte de los chicos, y evitar que difundan imágenes íntimas o privadas.

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