El cierre del Rugby Championship para Los Pumas tuvo un gusto amargo. La derrota por 37 a 20 de ayer frente a Australia en la última fecha terminó por redondear la pobre imagen del seleccionado a lo largo de este torneo. Ni el gran aliento de las 30.256 que asistieron al estadio Malvinas Argentinas de Mendoza alcanzó para contrarrestar la solidez y practicidad de los Wallabies, que conquistaron su segunda victoria en el torneo, ambas sobre la Albiceleste.

Los argentinos llegaban a este partido con unas cuantas deudas en su juego. Las falencias en el scrum, la defensa y la concentración; más la indisciplina y los errores de manejo se repetían. Anoche, la evolución fue en cuentagotas y el resultado quedó a la vista. Pese a que el equipo mejoró el fijo y la obtención en general, volvió a fallar el tackle y, pese a que se vio una buena actitud en ataque, los errores propios prevalecieron.

Australia superó a Los Pumas en todos los rubros. Desde la posesión al dominio territorial. Los penales volvieron a condenar al equipo dirigido por Daniel Hourcade, que zafó de recibir más puntos por culpa de la mala puntería de Bernard Foley, el apertura visitante.

Como ocurrió en los cinco encuentros previos del Rugby Championship, los argentinos tuvieron subibajas a lo largo de los 80 minutos. Y ante este tipo de rivales, los baches pronunciados se pagan caro. Pese a que no dominaron todo el partido, los Wallabies tuvieron lapsos de un rugby de altísimo vuelo. Sólidos en los breakdown (la batalla en el suelo), hábiles para abrir espacios y potentes para superar marcadores, los visitantes se hicieron un festín cuando la pelota voló a la punta.

Australia se adelantó con un penal de Foley y un try del potente wing Koroibete a los 20 minutos. Pero Argentina acusó el golpe y fue en busca de la igualdad. Jugando por el eje profundo, el pack llegó a metros del in goal rival. Y a los 25 minutos, el cordobés Matías Alemanno recibió la pelota y encaró a pura potencia. Ni la doble marca australiana logró frenarlo hasta llegar al try. Fue un lindo premio para el segunda línea surgido en La Tablada que, más allá de algunas lesiones, está terminando una gran temporada en lo personal (fue uno de los jugadores más regulares a lo largo de toda la campaña). Vale apuntar que anoche aportó 17 tackles y lideró ese rubro entre los argentinos, seguido por Pablo Matera con 14.

Minutos después, con el envión de esa conquista y el aliento del público, Joaquín Tuculet volvió a invadir el in goal rival, pero el árbitro invalidó la acción por un knock on del capitán Agustín Creevy.

En el segundo tiempo aparecieron las fallas más gruesas en la defensa. A los 14 minutos se filtró Foley y 10 minutos después lo hizo Will Genia. Los Pumas respondieron con una buena maniobra que terminó en try de González Iglesias, pero ahí quedaron.

Si en los partidos pasados el apuntado por la indisciplina fue Tomás Lavanini, anoche fue el turno del juvenil Marcos Kremer, que vio la amarilla por un tackle peligroso. Fue otra ventaja más para Australia, que empezó a crecer hasta dominar el juego y el marcador.

Lejos quedó aquel triunfo por 21-17 de Los Pumas sobre los Wallabies en 2014. El mismo escenario, pero en un tiempo que quedó atrás. Hourcade apenas llevaba un año como head coach y la frescura de sus ideas para jugar un rugby audaz tenían arraigo.

Hoy, el seleccionado acumula 15 derrotas consecutivas frente a los equipos del Tier 1 (el Top 10 del ranking mundial) y parece haber extraviado el rumbo. Da la impresión de que aún está lejos el equilibrio entre el rugby ofensivo de Hourcade y la paciencia necesaria para “trabajar” los partidos.

El desgaste por haber afrontado la temporada del Super Rugby, la ventana de junio y el Rugby Championship casi con el mismo plantel está a la vista. “El desgaste es cierto, pero no es excusa”, explican a menudo, sin embargo, los protagonistas.

Lo concreto es que se cierra otro Rugby Championship pero se abren nuevos interrogantes, uno de ellos la continuidad del entrenador Daniel Hourcade.

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