La marcha de los ñoquis fue un exito. Hubo música, ajedrez “militante”, a cargo de la agrupación Peón Vuelve, y hasta una “ñoquiada”. Todo bajo una misma consigna: reincorporar a los 600 trabajadores despedidos del Centro Cultural Kirchner (CCK).

Los trabajadores despedidos del CCK, apoyados por la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) y distintas organizaciones kirchneristas y de izquierda, realizaron un festival frente al viejo edificio del Correo para exigir la continuidad de los trabajadores cesanteados. Cuestionaron, además, la política de “despidos masivos” del Gobierno, sin soslayar los conflictos en otros organismos públicos.

Pasadas las 17, comenzaron a concentrarse los manifestantes, en su mayoría jóvenes. Muchos de ellos, eran empleados del CCK. Lucían las remeras y credenciales que los identificaban en su ex trabajo. “No quieren reconocer los contratos que teníamos vigentes. Nos enteramos de los despidos por el Twitter de Hernán Lombardi”, dijo Diego, de 27 años. Como la mayoría de los despedidos, Diego trabajaba en el sector de atención al público, repartiendo folletería y ayudando a ubicar al público en los espectáculos. “Tenía contrato firmado por todo 2016, pero esta gestión decidió no reconocerlo”, aseguró.

Luca, otro joven que trabajaba en el CCK, aseguró que estaba allí “por todos los despedidos”, más allá de la situación de él y de sus compañeros del centro cultural. Se desempeñaba también en el área de atención al público. En su caso, no fue convocado a ninguna entrevista para comunicarle que prescindirían de su trabajo. “Algunos compañeros fueron llamados a entrevistas para interiorizarse sobre el trabajo que hacían. A mi ni siquiera”, aseguró.

ñoquisEn un camión estacionado sobre la avenida Alem se había montado el escenario donde actuarían Pampa Yakuza y Liliana Herrero, entre otros artistas. “El CCK no se abre sin los trabajadores. Renovación de los contratos”, rezaba la bandera más grande, sobre el vehículo.

“Queremos visibilizar el reclamo y abrir una vía de negociación con las autoridades. Acaban de echar a gente en Cultura y esto parece hacerse masivo”, dijo Florencia, quien había entrado en octubre al CCK.

Junto al puesto de diarios de Alem y Sarmiento, montaban la cocina. Una carpa blanca que guardaba cajas con harina, huevos y frascos de salsa de tomate para los ñoquis que cocinarían entrada la noche. También hubo “noquiadas” frente al Congreso de la Nación y en el Obelisco.

La protesta se denominó “la marcha de los ñoquis” para refutar con algo de ironía los argumentos del Gobierno para no continuar con los vínculos laborales que heredó de la gestión anterior. En el CCK, el ministro de Cultura, Hernán Lombardi, dio de baja 600 de los 710 contratos que le dejó la administración pasada.

La “marcha de los ñoquis” fue promocionada a través de las redes sociales por la cuenta El Despidómetro, que registra la cantidad de despidos del nuevo gobierno de Mauricio Macri. Según el sitio, la cantidad de empleados públicos despedidos ya sería de más de 25,000.

En la manifestación volvieron a coincidir en un mismo reclamo el kirchnerismo y algunos sectores de la izquierda.

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