La marca Cohiba es la más prestigiosa de las marcas de habanos. Creada en 1966 inicialmente sus productos sólo eran usados para regalos a personalidades del gobierno, nacionales y extranjeras, por supuesto era la marca que fumaba Fidel Castro. Pero desde el año 1982 se comenzó a comercializar en diferentes países, partidas muy limitadas.

El nombre Cohiba proviene de los indios Taínos originarios de la isla, que la usaban para definir las hojas de tabaco enrolladas que fumaban, y que Colón vio por primera vez en 1942. Por lo tanto, «Cohiba» es el primer nombre del tabaco.

Estos habanos elaborados con hojas provenientes de la zona de Vuelta Abajo, es la única marca que tres de sus cuatro tipos de hojas con que se elabora, son sometidos a una fermentación adicional en barriles, lo que le brinda un aroma y sabor distintivo.

Cohiba 1Cohiba presenta cuatro líneas de puros y a su vez diferentes vitolas en cada una de ellas. La primera creada es la Línea Clásica, con seis vitolas. La línea 1942 se lanzó para conmemorar el quinto centenario del descubrimiento de América, con cinco vitolas iniciales a las que se agregó una más, 10 años después de su lanzamiento. La línea Maduro con tres vitolas, y la línea más exclusiva los Cohiba Behike también con tres vitolas.

En esta oportunidad vamos a degustar un Cohiba de la Serie 1942- Siglo II. Con un período mínimo de añejamiento, el habano de vitola de Galera: Marevas, con un cepo 42 (16,67 mm) con una longitud de 129 mm. Con una fotaleza de sabor medio, de tripa larga. Con un tiempo de fumada entre 35 y 45 minutos.

De color marrón rojizo, oscuro. Con un buen encendido y tiraje, en el primer tercio con una intensidad suave, de grandes bocanadas de humo espeso con notas a frutos secos y sabores amaderados . En el segundo tercio, subiendo un poco la intensidad, mantiene una buena combustión, y las bocanadas de humo, empiezan a aparecer notas más especiadas, como la pimienta blanca, aromas a cuero envejecido. En el último tercio aparecen notas más dulzonas, acompañando lo especiado, y algo picante que mostraba desde un principio. De combustión óptima y tiro perfecto, con una gran ceniza gris clara como resultado final.

johny walkerEn esta ocasión el puro fue maridado con un Whisky Johnnie Walker Gold Label Reserve. Verdaderamente un lujo. Los sabores de madera del habano se conjugaron muy bien con la madera del whisky, el alcohol acompañó de gran manera el especiado. Combinación adecuada para un cigarro de estas características.

Por Mario Azag

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