Sergio Massa quedó como árbitro en la puja entre el oficialismo y la oposición más dura -dominada por el kirchnerismo- por la ley “anti-despidos” que sancionó el Senado. El interbloque de diputados de UNA negocia con el macrismo cambios a la media sanción de la Cámara alta, misión que la Casa Rosada encargó a los diputados de Cambiemos a fin de que el presidente Mauricio Macri no deba vetar la norma.

En el abanico de opciones se baraja la posibilidad de sumar algunas propuestas del proyecto de “Primer Empleo” que mandó la Casa Rosada y que éstas se conjuguen con la iniciativa del Frente Renovador para proteger a las pymes y otras alternativas similares surgidas de la oposición.

Pero el apoyo del massismo al Gobierno no es completo ya que pretende sostener “parcialmente”, en la sanción que dé la Cámara de Diputados, la prohibición de echar trabajadores por seis meses y la doble indemnización. “Alguna de las dos cosas debe quedar”, dijo ayer Graciela Camaño, jefa del bloque massista.

massaLa intención del Frente Renovador es excluir de este mandato a las pymes, que además tendrían beneficios planteados en otros artículos.

Para el macrismo lo ideal es que no quede la prohibición de despedir por seis meses ni la doble indemnización, pero en el oficialismo saben que una cosa o la otra deberá persistir porque Diputados está actuando como Cámara revisora y no puede cambiar cien por ciento lo dispuesto por el Senado.

Propuesta “superadora”

El acuerdo de Massa con el oficialismo consiste sólo en “mejorar” la media sanción del Senado, de modo que el proyecto regrese a la Cámara alta donde la oposición podrá aceptar los cambios o insistir con la media sanción original (le bastan 37 votos y tuvo 48 la semana pasada).

La apuesta es que la Casa Rosada convenza a los gobernadores del PJ para que convaliden la posición de Diputados, algo que por ahora aparece complicado porque el jefe del bloque PJ-FpV, Miguel Pichetto, sostiene que cualquier ley pro-empleo y pro-pymes debe marchar por cuerda separada a la prohibición de despidos que ya dispuso el Senado para satisfacer los reclamos gremiales.

Ayer, el interbloque de UNA tuvo una reunión para conciliar posiciones. Los siete legisladores de extracción sindical -como Facundo Moyano y Héctor Daer- se manifestaron contrarios a que la media sanción del Senado “se transforme en un aquelarre”.

Pero la postura de Massa y Camaño, más el delasotismo, es elaborar una propuesta “superadora” que beneficie al sector pyme, de modo que el Senado tenga la última palabra.

Algunas voces del bloque creen que es necesario acordar previamente con Pichetto lo que se pacte con el oficialismo. Consideran imprescindible además un compromiso de Macri de no vetar total ni parcialmente lo que se sancione. Si no será muy difícil -advierten- que los senadores justicialistas se avengan a aceptar cambios y se verán obligados a jugar al “todo o nada”.

En este marco, algunos otros sectores de la oposición amigable con el Gobierno nacional empezaron a ver con buenos ojos la posibilidad de efectuar cambios a lo que votó el Senado. Ante estos movimientos, ayer el kirchnerismo coordinó con los gremios agudizar las presiones.

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