A través de una plataforma de código libre, tiene un muro público donde se ven los mensajes y contenido multimedia, de forma cronológica, la interfaz surge del trabajo colectivo, no tiene una compañía que financie. Su logo es mamut gigante y ya cuenta con 50 mil usuarios, superando la capacidad de tráfico y provocando que los registros estén cancelados hasta que esté en la posibilidad de ofrecer un servicio de calidad. Cuando el desarrollador de Mastodon, Eugen Rochko, anunció en el nacimiento de su creación subrayó que “está construida para vender tus datos a los anunciantes”.

Cualquiera puede ver el código y hacer mejoras porque está pensado por y para la gente, y está bajo su supervisión. Su funcionamiento en modelo de “federación” permite que usuarios de diferentes comunidades o sitios -denominados “instancias”-, puedan interactuar entre sí. Una de las particularidades y diferencias con Twitter, es la extensión de los mensajes. Mastodon permite enviar contenidos con un límite de 500 caracteres, los cuales son llamados “toots”; con lo cual se busca el envío de varios mensajes para consolidar una idea.

También existen retuits, los cuales se denominan “boosts”. Se puede elegir realizar publicaciones visibles sólo para determinados usuarios, tal como ocurre en Facebook, así mismo es posible añadir un botón de advertencia, en caso de que haya contenido sensible, para que sólo sigan leyendo aquellos que así lo deseen, igualmente está la alternativa de añadir un timeline local en el cual se agrupan las publicaciones de diferentes temáticas pero que estén vinculadas al usuario.

Este nuevo formato tuvo un buen comienzo, pero ahora se debe ver si realmente logrará seguir ganando seguidores y, sobre todo, si podrá continuar creciendo de forma descentralizada y sin ningún tipo de financiamiento.

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