A sólo cuatro días de cumplirse un mes de la desaparición del avioneta Mitsubishi matrícula LV-MCV fue hallada por un guardacosta a sólo 5km del último contacto que los tripulantes tuvieron con la torre de control de Merlo.

El lugar fue revisado decenas de veces pero fue un guardacosta, con un ecoradar, el que encontró los restos en una zona pantanosa enterrado entre el agua y el barro. Tanto la ANAC, autoridad de la aviación civil como la Prefectura, se peleaban ayer por la atribución del hallazgo en lo que puede convertirse en el caso “Pomar aéreo”, es decir en un escándalo.

En comunicado la ANAC señaló que a las 17.40 fueron hallados los restos de la avioneta, pero nada dice de los dos pilotos y del pasajero que aún siguen desaparecidos. Los rastrillajes continuaron toda la noche y las familias se vieron con la jueza Sandra Arroyo Salgado.

La magistrada no pudo dar muchas respuestas a la familias de la tripulación, los convocó a horas de la noche para transmitirle la noticia y los volvió a ver a la madrugada, donde aún continuaba sin poder dar respuestas: donde están sus familiares.

Casi un mes duró la búsqueda donde se rastrillaron por aire más de 330.000km2, lo que representan más de 500 hs de vuelo, utilizando más de 80 aeronaves (helicópteros, aviones y drones) de la Policía Federal, Prefectura Naval Argentina, Fuerza Aérea, Policía Bonaerense, Gendarmería Nacional, ANAC, Fuerza Aérea Uruguaya y aviones civiles.

A pesar de los esfuerzos la avioneta fue encontrada a sólo 5km del último contacto que tuvo con la torre de control de Merlo. Todos los esfuerzos fueron en vanos. La avioneta estaba ahí y nadie la vio.

En el comunicado oficial la ANAC señaló que “el hallazgo fue comunicado inmediatamente al Centro de Búsqueda, quien envió un helicóptero y dos embarcaciones para verificar y preservar la zona”. “Una vez alli el personal enviado confirmo que los objetos encontrados pertenecían a partes de una aeronave.
Las mismas se encontraban semienterradas en un sector pantanoso, en un cráter tapado por agua y vegetación”, agregaban las autoridades civiles.

En el avión Matías Aristi, hijo del dueño de la empresa Aibal SA, propietaria del avión. Se trata de una familia de Bragado. También estaban los pilotos Matías Ronzano y Emanuel Vega, son colegas y amigos de Lincoln.

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