Sergio Massa rearma su estrategia con las siguientes consignas: “Del interior a las ciudades” y “sin medios nacionales hasta el cierre de listas”, con estas ideas arranca la campaña electoral para renovar como diputado por la provincia de Buenos Aires.

Está será la idea, por ahora, es recorrer pueblos interior bonaerense, hacer entrevistas con medios locales y esperar el comienzo de la campaña para volver a la escena nacional.

Tanto en su núcleo familiar, como en su entorno político nadie duda de su candidatura, aunque de a ratos surja el rumor de un reemplazo por su esposa Malena, y hasta aseguran que la campaña ya empezó pese a que no se vea por las noches televisivas.

“El Gobierno tiene poder de sobra en los medios y si entramos en ese juego caemos en la trampa de la polarización, que es una construcción forzada por ellos”, entienden cerca de Massa, donde niegan una caída en las encuestas.

Además explican que aún la peor encuesta del Gobierno ubica a Massa en torno a los 20 puntos con Cambiemos y Cristina rondando los 30. “Eso no es una polarización”, señalan.

Aseguran que potencialmente sigue habiendo un escenario de “tercios”, con el Gobierno y Cristina Kirchner sólo un escalón más arriba que Massa, pero con otros problemas.

“El Gobierno no logra comunicar una sola buena noticia y lo golpea la inflación y la ex presidente tiene un nivel de rechazo alto que le impide despegar”, se diferencian.

Desde el massismo, creen que aunque el Gobierno centre su estrategia en colgar la campaña de provincia de la buena imagen María Eugenia Vidal, la historia de las elecciones legislativas de la Provincia de Buenos Aires muestra que siempre fue plebiscitado el presidente.

En ese sentido señalan que Macri hoy concentra en la provincia más rechazo que adhesión, algo que en el PRO tienen clarísimo y por eso han intensificado sus visitas al conurbano para tratar de achicar la brecha que existe entre el Presidente y la gobernadora y los intendentes de Cambiemos.

Su silencio de los últimos meses en Diputados, no sólo permitió la baja de productividad de Cambiemos, que tiene cerradas las comisiones más relevantes, sino que tampoco escuchó los reclamos del Frente para la Victoria para una sesión especial con temas pendientes.

“La foto con Axel Kicillof por Ganancias no fue buena. Pero en ese momento era necesaria. Claro que no volverá a repetirse”, reconocen en el Frente Renovador.

De hecho, ya se hizo habitual que Héctor Recalde intente acordar agendas con Camaño, pero no sea correspondido por la legisladora del Frente Renovador.

Descartan, por ejemplo, unirse al kirchnerismo y al peronismo del Senado para rechazar decretos de Macri que ya abortaron en comisión, pero siguen vigente hasta tanto no se repita la votación en el recinto. Massa lo prefiere cerrado.

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