En las últimas horas, y de manera similar a lo que ocurrió antes de las PASO, la primera dama, Juliana Awada, sale a la calle a “batallar” por la campaña electoral de cara al 22 de octubre.

Awada tiene aproximadamente un 40% de imagen positiva en Provincia de Buenos Aires, mientras que en Capital Federal ese número se arrima al 50%. En contrapartida, su imagen negativa es de un 20%. Comparado con los actores políticos activos o plenos, sus números son buenos.

La primera dama intensificó sus apariciones, reforzando la campaña de Cambiemos. Con al menos una actividad por semana relacionada a lo social, la esposa del presidente Macri potenció su agenda propia de cara a la votación del 22 de octubre.

Semanas atrás, Awada sorprendió con una visita a un grupo de mamás que tienen a sus hijos internados en el Hospital Garrahan. Luego de saludarlas y expresarles su apoyo junto a su hija Antonia y la ministra de Desarrollo Social, Carolina Stanley (habitual compañera de la primera dama en sus salidas), se retiró junto a su custodio que la esperaba afuera en su auto oficial.

Y si bien “no quiere ser funcionaria ni aspira a ser candidata, sino que quiere aportar”, como sostuvo una fuente de acceso al matrimonio presidencial, la primera dama se entusiasma cada vez más con sus participaciones sociales, que comenzaron el año pasado cuando realizaba algunas recorridas o participaba de algún evento cada tres semanas.

En la actualidad la agenda de Juliana pasa también por las “mujeres empoderadas”: referentes sociales, emprendedoras o cooperativistas. Con esa mira estuvo días atrás estuvo en el partido bonaresense de Morón, con la titular de Celíacos en Acción, Zulema Sánchez.

Anteriormente había viajado especialmente a Santiago del Estero para acompañar a Mauricio Macri y a Margarita Barrientos en la inauguración de un comedor comunitario en Añatuya, la ciudad de donde es oriunda la líder social. Y a mediados de agosto había viajado con Stanley a Salta, donde visitó el centro de primera infancia Estrellita.

Nada se dice de su vinculación a los talleres clandestinos de costura y a la cadenas de venta de indumentaria, nada, entre la gente que la rodea y que la apoya. En parte por descreimiento, y en otra, por el aprecio y apoyo.

Su última aparición fue el lunes 9 de octubre, cuando Awada visitó el Espacio de Primera Infancia “Huellitas de Colores” que, luego de haberse adherido al Plan Nacional de Primera Infancia, volvió a abrir sus puertas para recibir a 120 chicos de entre 2 y 4 años que viven en Gonzalez Catán.

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