Por Rodolfo Llanos. Estuvimos durante un año asistiendo a una discusión en dos etapas que no genero nuevos puestos de trabajo: La Ley PYME y la Ley de Emprendedores.

La primera llamada Ley PYME no logró que las pequeñas empresas cesaran de cerrar sus puestas y dejaron a millones de argentinos sin empleo. No cambió la relación impuestos y facturación de las pequeñas empresas, pero tampoco le dió la oportunidad a los medianos empresarios que se equiparan con nuevas tecnologías  para producir a menor costo.

La gestión se concentró en los mal llamados emprendedores de innovación o de alto impacto. Políticas de gueto y viajes al exterior a eventos fueron el anzuelo para captar esas voluntades ¿mercenarias? y que no ayudan a mejorar la realidad del país. El problema del país no se soluciona con tener a 25 Geeks que viven gritándose entre ellos mismos: ¡Viva Mariano! ¡Somos influyentes!

La culpabilidad no puede ser atribuida a la “mafia de Internet” que rodea al Secretario de estado, sino lo grave es que el Secretario de emprendedores y el ministro de la Producción no asumen la responsabilidad de ser los referentes de millones de emprendedores que viven una realidad muy alejada de la que se respira en los eventos Endeavor.

Los síntomas y los desmanes.

El gran problema de la argentina pasa por la no reactivación de las economías regionales. No es algo que va a resolverse por un efecto derrame, o por la reactivación de la obra pública, o por la explosión de Vaca Muerta, o porque se venda una start-up en una suma millonaria.. Es un drama mucho más severo y grave.

Si uno viaja al litoral ve el tremendo impacto que tiene el bajo precio que se le paga a un productor por la tonelada de yerba mate. La caída del consumo en cítricos, envasados artesanales y la industria láctea.

Si se tiene la oportunidad y se recorren las provincias del NOA se podrá observar el desastre social que genera que el mayor empleador sea el estado. La única salida es la creación de nuevas empresas.

Si se viaja a Cuyo se percibe el golpe sufrido por la baja de las exportaciones de vinos, aceites, frutas, encurtidos, etc.

Si se va al sur, la caída de los que antes apostaban a una nueva economía y hoy están volviendo al refugio del estado, generó la destrucción de un entramado que llevará años volver a construir. Sí ya sé, los que no saben de emprender me van a responder con Vaca Muerta….

En el centro del país, la caída de la creación de nuevas empresas, comercios e industrias genera el impacto más devastador que sufren los jóvenes que no pueden lograr ese mítico primer empleo.

Más allá, de mi antipatía con el Secretario de Emprendedores, cuando reclamo su recambio no es por afinidad, sino por su inoperancia. Una cosa es no elegir a una persona para ir a comer un asado y otra muy distinta es ver como su falta de conocimiento o ¿capacidad intelectual? para la función deja sin empleo a millones de argentinos.

El Secretario de Emprendedores y todo su equipo, con el aval del Ministro de la Producción, no entienden que los comercios, las PYMES y los emprendedores son los que crean 7 de 10 empleos. Ellos lo repiten como un axioma frente a los medios, pero no haber sido nunca emprendedor o no haber tenido una actividad en el área de la producción marcan a las cluras el total desconocimiento de cómo funciona este sector y exhiben la inexistencia de un plan para sacar adelante al país.

La solución comienza con reuniones sectoriales de las economías regionales, dialogo sincero con universidades, apertura de puertas a los emprendedores en serio de la economía.

La gravedad de la situación no la resuelve la ley de emprendedores tampoco la resuelven 25 delirantes que ya tuvieron 16 meses para sacar un plan que reactive el espacio emprendedor. Ya los que producen se dieron cuenta de que no saben, tienen intereses contraídos y no quieren asumir las responsabilidades que conlleva la función publica.

Con hipótesis ya no se pueden resolver los problemas, es hora de que los funcionarios de la producción maduren, se comporten como representantes de casi 10.000.000 de argentinos o que se vayan.

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